Faltan doce días para que se dispute el partido entre Vélez y San Lorenzo por la definición del torneo Inicial, pero los dirigentes de ambos clubes ya comenzaron a hacer cada uno su juego dialéctico con el fin de defender los intereses de su club. Por un lado, ante la posibilidad de que los organismos de seguridad dispongan el jueves que el encuentro se desarrolle a puertas cerradas por ser considerado de alto riesgo, Miguel Calello, presidente de Vélez, salió a pedir que el partido se dispute con público local.
"Más allá de que todavía no sabíamos que íbamos a tener esta posibilidad (ser campeones), establecimos nuestra posición acerca de que nos parecía totalmente injusto para la gente de Vélez que se jugara el partido sin público", explicó en diálogo con TyC Sports.
A su vez, el máximo responsable de San Lorenzo, Matías Lammens, se expresó en favor de que si el equipo de Juan Antonio Pizzi se consagra campeón sus jugadores puedan dar la vuelta olímpica y recibir el trofeo en el campo de juego del Fortín de Liniers.
"Si San Lorenzo es campeón lo más normal sería festejar en la cancha y la premiación debería hacerse en el estadio mismo. Nos plantearon irnos rápido como si estuviéramos cometiendo un delito y eso sería premiar la intolerancia", declaró Lammens en radio La Red.
En cuanto a la presencia de público local como durante todo el campeonato, Lammens admitió ser "defensor de que todos los partidos se jueguen con público local y visitante, pero los organismos de seguridad se tienen que comprometer a garantizar la seguridad".
Y en este caso en particular Matías Lammens sostuvo que "los socios y abonados de Vélez tienen derecho a ir a la cancha". Mientras que Miguel Calello apuntó que "sería bueno aclarar por qué alguien estableció que un partido de alto riesgo se juegue en la última fecha".
Por otro lado, el mandamás velezano se quejó de la postergación de los partidos entre Vélez-San Lorenzo y Newell's-Lanús a pedido de éste último por su participación en la final de la Copa Sudamericana por considerar fuera de lugar el pedido de los granates.
"En la reunión de Comité Ejecutivo del martes 6 de noviembre, Grondona les comunicó a los clubes que en ese momento jugaban la Copa (Vélez, River y Lanús) que no se podía postergar la última fecha del torneo debido a las vacaciones de los jugadores", recordó.
Y más adelante agregó que "los tres clubes nos comprometimos a respetarlo. Así que no entiendo por que ahora no se respeta lo que se habló en ese momento", concluyó.
Así, Miguel Calello y Matías Lammens ya echaron a correr la pelota defendiendo sus posturas.
Una rivalidad peligrosa que ya se cargó dos muertes
A causa de la rivalidad entre las hinchadas de Vélez y San Lorenzo fomentada durante la década del '90 ya provocó dos muertes en los últimos años: el 15 de marzo de 2008, el simpatizante del club de Liniers, Emanuel Alvarez, falleció camino al Nuevo Gasómetro, y el 20 de marzo de 2011, Ramón Aramayo, identificado con el club de Boedo, murió antes de ingresar al estadio José Amalfitani.
Los dos hechos policiales ocuparon grandes espacios en la prensa y fueron tratados por la Justicia. En cuanto al fallecimiento de Ramón Aramayo, que según los testigos falleció por golpes recibidos de parte de personal policial perteneciente a la comisaría 44, en primera instancia los tres policías sospechados de haber intervenido en el cacheo que supuestamente causó su muerte fueron sobreseídos por "falta de mérito", de acuerdo al juzgado interviniente que posteriormente decidió cerrar la causa.
No obstante, el fallo fue apelado por los abogados Fernando Burlando y Fabián Améndola, con la intención de revertir el fallo en la Cámara de Apelaciones presentando pruebas contra los acusados.
Por su parte, Emanuel Alvarez, de 21 años, concurría a presenciar el partido que Vélez debía jugar en el Nuevo Gasómetro, por el torneo Clausura de aquel año, pero lamentablemente jamás llegó a destino, ya que imprevistamente recibió un balazo que terminó con su vida mientras formaba parte de la caravana que llevaba a hinchas del club de Liniers para presenciar dicho partido.
De acuerdo a la investigación judicial, el supuesto hincha de San Lorenzo, identificado posteriormente como Marcelo Alliandre, de nacionalidad uruguaya, fue encontrado como responsable de efectuar el disparo cuando el grueso de los hinchas pasaban frente al predio de La Quemita, cercano al estadio de San Lorenzo.
El inculpado fue imputado por homicidio simple y recibió una pena de 15 años, de acuerdo al fallo dictado por el Tribunal Oral 27. Estos dos lamentables antecedentes forman parte de la historia negra de este enfrentamiento.
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