Con la llegada del calor intenso se multiplicaron los cortes de luz en la Capital Federal y el Conurbano bonaerense, a tal punto que cada día hubo varias decenas de miles de hogares sin energía eléctrica, con picos de hasta unos 350 mil usuarios, según los datos aportados por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) en su página web.
El panorama de los últimos veranos se repite a pesar del fuerte aumento en las tarifas aplicado por el Ministerio de Energía de la Nación que conduce Juan José Aranguren, por lo que el especialista Pedro Bussetti denunció en diálogo con POPULAR “falta de control” a las empresas prestadoras, que a su vez están acusadas de “no invertir lo necesario” para terminar con los apagones.
Incluso, un relevamiento de la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, al que accedió este medio, reflejó que los reclamos de vecinos del Gran Buenos Aires por la mala calidad del servicio se incrementaron en el último trimestre, impulsados en su mayoría por los distritos de Lomas de Zamora y Almirante Brown.
Esta situación se traduce en cientos de miles de personas que sufren a diario -en muchos casos por horas y hasta días- las altas temperaturas sin el alivio de un ventilador o un aire acondicionado, algo que se agrava en los casos de bebés, adultos mayores o enfermos crónicos, tales como pacientes diabéticos insulino dependientes -la insulina se conserva en la heladera- o electrodependientes, que necesitan el suministro para vivir.
Al respecto Bussetti, titular de Defensa de Usuarios y Consumidores (DEUCO) fue tajante: “El tarifazo de energía eléctrica, que desde 2016 acumula en promedio 700% de aumento, no ha significado un mejoramiento en la calidad del servicio”.
De hecho, los datos del ENRE demostraron que los picos de hogares afectados se dieron en medio de olas de calor, con temperaturas superiores a los 36 grados. El día con mayor cantidad de usuarios perjudicados fue el jueves pasado: 349.219 en un día en que el termómetro llegó a 36º5, con una sensación térmica de 40º.
Sin embargo, no fue la primera de las jornadas difíciles. El jueves 4 de enero hubo casi 300 mil hogares afectados con una temperatura máxima de 36º7, mientras que, apenas iniciado el verano, el pasado viernes 22 de diciembre fueron un poco más de 300 mil los usuarios afectados, con una máxima un tanto menor, de 32º.
Vale aclarar que estas cifras corresponden únicamente a los titulares del servicio, lo que significa que las personas damnificadas por los cortes es ampliamente superior.
Por las noches la cifra de afectados suele descender, pero en los últimos días fueron siempre más de 30 mil (con picos de hasta 80 mil) los hogares que pasaron la noche sin electricidad, tratando de dormir sin ningún tipo de ventilación frente a un calor que no daba tregua.
El informe de la Defensoría bonaerense, a cargo de Guido Lorenzino, precisó que el 60% de los usuarios que se comunica para quejarse de los servicios (agua, luz y gas) se pronuncia contra la calidad de la prestación eléctrica en el Conurbano, mientras que entre las compañías prestadoras la más apuntada es EDESUR (57,5% del total), seguida por EDENOR (11,6%). No obstante esos porcentajes podrían incrementarse, ya que un 14,2% no informó el nombre del organismo al que denunciaba.
Del total de consultas, el 57,1% fueron resueltas y el 42,9% no tuvo el mismo destino. Asimismo, los distritos más perjudicados fueron Lomas de Zamora (16,2%), Almirante Brown (14,2%), Florencio Varela (8,5%), Lanús (7,7%), Esteban Echeverría (7%), Ezeiza (6,8%), Quilmes (5%), Avellaneda (4,8%), San Vicente (4,4%), Moreno (3,7%), Tigre (3,1%), Berazategui y La Matanza (2,4%).
“El ministro Aranguren dijo que no iba a haber cortes en verano una vez recompuesto el nivel tarifario, pero esto no pasó. De hecho habían declarado la emergencia en diciembre de 2015 y la levantaron a finales de 2017. Esto implicaba que el sistema iba a funcionar correctamente, sin producirse los cortes que se produjeron estas últimas semanas”.
El especialista precisó que “más allá de la magnitud y repercusión de estos días, los cortes no se interrumpieron y se producían con temperaturas más bajas, de hasta 18 grados”, al tiempo que analizó: “EDESUR es la empresa que más cortes tiene. Se ve que no han invertido lo necesario o no lo han hecho con la regularidad que esto merecía desde que empezaron a recibir un incremento importante de las tarifas”.
Si bien reconoció que “en EDENOR históricamente ha sido mucho menor el problema”, aclaró que “de cualquier manera la cantidad de cortes es importante”.
Consultado por la versión oficial de la cartera de Energía sobre “casos fortuitos” que provocaron los apagones, tales como un incidente con una tuneladora, el titular de DEUCO sentenció: “Eso fue circunstancial, pero semejante número no es por la tuneladora. Aranguren no dio la cara, pero la responsabilidad política no la puede eludir”.
En cuanto al relevamiento de OETEC, que dio cuenta de un incremento interanual del 60% en los cortes de luz, sentenció: “Que en los primeros días de enero tengamos esta cantidad cada día supera lo de 2015, 2014 y 2013, cuando las tarifas eran muchísimo menores”.
Finalmente, Bussetti alertó: “Una nueva suba es inminente. Y van a incluir el aumento en los costos de servicios, con la suba de la inflación y la del dólar, que provoca el incremento del costo de la energía eléctrica mayorista”.
Frente a los reiterados cortes de energía, Bussetti exigió a EDESUR y EDENOR que compensen a los usuarios damnificados por “daño directo”, tal como lo estipula el artículo 40 bis de la Ley 24.240.
Con esa figura se califica a “todo perjuicio o menoscabo al derecho del usuario o consumidor ocasionado sobre sus bienes o su persona, como consecuencia de la acción u omisión del proveedor de bienes o del prestador de servicios”.
“Hoy al vecino se le corta la luz y se tiene que trasladar a otra vivienda. En miles de casos se le corta también el agua o hay ancianos y madres con bebés que no pueden subir hasta su piso. Hay un daño directo comprobable”, denunció el titular de DEUCO.
Y abundó: “Se pueden aplicar sanciones equivalentes a 15 salarios mínimos vitales y móviles. No pretendemos ese monto, pero hace años reclamamos una compensación económica por el daño cuando se corta por más de 8 horas”.
“Ni el ENRE ni el Ministerio han dicho algo relativo a eso. Importan las empresas, para ellas todos los beneficios. Para los usuarios, todos los perjuicios”, sentenció Bussetti.
Los problemas que cualquier vecino puede sufrir ante los cortes de luz no son nada comparado con el drama que viven los electrodependientes y sus familias. Es que su condición les exige estar conectados a un concentrador de oxígeno las 24 horas para vivir y, frente a una interrupción del suministro, necesitan una fuente alternativa de energía.
A pesar de que la ley en su defensa fue reglamentada en los últimos meses, las familias se manifestaron en “una situación de gran vulnerabilidad”, debido a la falta de difusión, de atención telefónica y a tener que abonar más de 4 mil pesos para ingresar al registro.
Así lo advirtió a este medio Mauro Stefanizzi, papá de Joaquín y secretario de la Asociación Argentina de Electrodependientes, al fundamentar que “todos los días nos llegan nuevos reclamos de cortes de luz y la línea telefónica que nos habilitaron estuvo colapsada y sin entregar números de reclamo en los últimos días”.
Y lamentó que haya una exigencia insólita para acceder al beneficio: “El ENRE puso un requisito para la entrega de grupos. Tenemos que conseguir un certificado que otorga un electricista matriculado. Hoy el electrodependiente que quiere tener la fuente alternativa debe abonar entre 4 mil y 5 mil pesos”.
“Esto se podría haber evitado y podríamos estar pasando un verano tranquilo si el ENRE no hubiera tardado tanto en reglamentar la ley y si, junto con EDENOR y EDESUR, hubieran cortado con el hermetismo. Si bien la ley se publicó en el Boletín Oficial, no se le informó a nadie como solicitar, incumpliendo el artículo 10 que dice que el gobierno iba a desarrollar campañas de difusión”, aseveró Stefanizzi, quien contó que “tratamos de suplantar esa gran ausencia del estado con las pocas herramientas que tenemos”.
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