Por iniciativa de un grupo de diputados se realizó una videoconferencia en la que desde los parajes más lejanos contaron la grave situación en la que se encuentran y la incertidumbre que sufren

"A 50 días, somos todos vulnerables", señaló uno de los argentinos varados en el mundo que participó de la teleconferencia organizada por un grupo de diputados de Juntos por el Cambio, cuando la misma llevaba más de dos horas. Y la frase sintetiza un factor común que comparten los miles de connacionales que viven desde hace casi dos meses una pesadilla de la que no pueden despertarse. Una circunstancia inédita que ofrece historias de todo tipo, en las que los padecimientos son constantes y donde la frase del principio viene a cuento de la premisa establecida por el gobierno argentino, respecto de que "serán priorizados en los vuelos de repatriación aquellos que estén en situación más delicada".

Varados de más de 32 países participaron de la extensa videoconferencia organizada por los diputados nacionales Luis Petri, Waldo Wolff y Fernando Iglesias, que sirvió para que quienes alcanzaron a hablar pudieran exponer su situación, en una suerte de catarsis colectiva que tuvo por objeto visibilizar la situación de quienes sufren el peor tipo de aislamiento: muy lejos de su país, expuestos a la pandemia, sometidos a una sangría de recursos y embargados por la incertidumbre de no saber cuándo terminará ese calvario.

Muchos son turistas que vieron interrumpidos sus viajes soñados cuando descubrieron que las aerolíneas que habían contratado ya no podrían traerlos de vuelta; otros son argentinos que trabajaban en el exterior y se quedaron sin empleo; hay miles que están con becas de trabajo o estudio; todos cargan con el sayo que malintencionadamente algunos quisieron endilgarles, en algunos casos responsabilizándolos por "traer el virus a la Argentina", o por haberse ido cuando se insinuaban las restricciones para volver. Aunque la mayoría está afuera desde antes, y como sea, todos tienen derecho a regresar. Es lo que deslizó al principio de la reunión el diputado Wolff, que aclaró que "esto no tiene banderías políticas, no nos importa a quién votaron: todos tienen que ser ayudados".

Yohana Díaz habló en representación de los varados en Alemania y reclamó un vuelo desde Frankfurt a Ezeiza. "El último vuelo salió hace un mes; nosotros estamos en contacto constante con los tres consulados y la embajada acá en Alemania, pero la respuesta que tenemos es que ‘ya hubo tres vuelos de repatriación’, que ‘no va a volver a haber vuelos’; que por qué no nos fuimos en su momento…". Con la voz quebrada, se confesó angustiada y contó que "tenemos gente que es paciente oncológica, que estuvo algunos días sin medicación y esa medicación se obtuvo por otros medios, no por el consulado".

"No nos están dando ninguna opción para salir de Alemania; solo que nos jorobemos por no haber vuelto antes", concluyó.

Desde Bangkok, Mariano lleva 34 días varado allí, sin vuelos de repatriación. "Vemos que están saliendo vuelos con compatriotas desde América y Europa, pero de Asia no tenemos ninguna respuesta de nadie. Hay gente que está en estado de desesperación absoluta, muchos en tratamiento y ya sin medicación".

El diputado Luis Petri comentó como novedad para Africa y el sudeste asiático que la aerolínea Ethiopian ha ofrecido la posibilidad de volar hacia la Argentina y que lo único que esperaban era la autorización del gobierno nacional. Todavía no ha habido respuesta.

Magalí Grass habló desde Andorra, donde hay una comunidad muy grande de argentinos que fueron a trabajar. Son 2.040 y si bien han tenido cinco vuelos, no alcanzaron pues solo viajaron 170 argentinos. En su testimonio también hizo un aporte respecto de los que sí han podido viajar y se han encontrado con una "desorganización" que le atribuyen al Ministerio de Transporte en cuanto al destino de los pasajeros que deben viajar desde Ezeiza al interior. "Cada provincia tiene una regla especial", señaló, para detallar luego casos de gente trasladada en micros que les cobran para hacer paradas, como así también les cobran los testeos y hoteles donde deben hacer cuarentena.

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Petri anticipó entonces la presentación de un proyecto para habilitar corredores sanitarios seguros para quienes deben trasladarse al interior una vez retornan al país, para que puedan tener tramos directos y no lo que sucede ahora. Puso como ejemplo su provincia, Mendoza, donde el traslado demora 50 horas.

Desde Australia, Agustina Pini pidió un "cronograma" que les permita planificar el futuro y saber cuándo podrán regresar, y remarcó que con el impuesto del 30% que se les aplica a las tarjetas se hace más difícil la situación de los argentinos en el exterior. Allí hay más de medio millar de argentinos. Muchos de ellos estaban por trabajos que con la pandemia perdieron. "El primer ministro nos echa de Australia, pero nadie nos da certezas", comentó Agustina, para contar luego el caso de una argentina embarazada de 5 meses. "Tiene que volar ya", señaló, advirtiendo que más adelante no podrá hacerlo y tener a su hijo allí podría llegar a costarle 10.000 dólares.

Claudio e Ileana hablaron de la situación de los argentinos en Colombia, que estimaron en unos 700. Ella está embarazada y preocupada por ello pues "la sanidad acá no es pública". Advirtió que "hay gente que no está comiendo" y cuestionó el papel de la embajada. La ayuda económica fue "discontinua y limitada a 20 dólares por semana", aseguró. "Nosotros estuvimos en situación de calle; hace tres días conseguimos un departamento vacío, sin luz… estamos en una situación muy vulnerable". Ileana contó que hubo un vuelo de Aerolíneas Argentinas que les costaba 600 dólares, a pagar en 1, 3 o 9 cuotas. "Nosotros nos quedamos sin recursos, no pudimos pagarlo", señaló, para sugerir luego la posibilidad de recurrir a micros que necesitarían contar con un salvoconducto para poder llegar.

Anabela habló desde Emiratos Arabes, donde hay 70 argentinos que quieren ser visibilizados. Comentó que el 15 de abril existió la posibilidad de un vuelo desde Dubai, que finalmente se canceló pues Argentina no les permitía arribar. Un vuelo desde ese país cuesta entre 400 y 600 dólares, pero les ofrecieron uno a u$s 2.500, hasta Brasil, donde deberían pasar dos noches en un hotel de San Pablo y después pagar otro vuelo a Buenos Aires. 29 argentinos volaron.

Hay casos como el de Eliana Martínez, que viajó el 14 de marzo a Ucrania, para asistir al parto por úteros subrogados. Así está allí varada con sus dos bebés recién nacidos. "Nosotros tenemos obra social, pero los bebés no", comentó. Hay otros matrimonios en la misma situación.

Micaela Moisés está en la región del Venetto, en Italia. Se quejó por tener que pagar con su tarjeta el 30% del impuesto País y que haya argentinos en ese país que están recibiendo ayuda de Cáritas, cuando el Estado argentino no los ayuda. Habló de un vuelo de Alitalia en el que les cobraban 1.800 euros; el vuelo de Aerolíneas Argentinas costaba 1.200 euros, comentó, y se preguntó dónde quedan las personas vulnerables que no tienen medios para volver. "Van a decirnos que los que no volvimos es porque no quisimos, pero no es verdad… Soy de los que no podemos pagar esa cifra y voy a tener que seguir esperando mi vuelo de Iberia".

Japón es otro destino donde se hace muy caro vivir. "Todos pasamos a ser vulnerables", admite Fernando, que cuenta que hubo un vuelo para retornar que costaba 3.000 dólares. "Es oneroso y poco realista para la mayoría de los varados, y había solo diez plazas", comentó, y dijo sentir que "somos rehenes". Contó además que "los que pueden están escapándose de Japón como sea", yendo a destinos donde puedan tener más posibilidades de regresar, como México. Es por eso que Darío contó que allí "sigue llegando gente", porque ese es uno de los países donde más vuelos de repatriación ha habido. Pero por eso es que sigue manteniendo el número de 3.000 varados. "Esto es una bomba de tiempo", advirtió.

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