Sofía Drevries, desapareció el lunes mientras realizaba una práctica en aguas de Punta Cuevas, en una profundidad de 20 metros.
El cuerpo sin vida de Sofia Drevries, una joven buzo de 23 años, fue hallado en la tarde del miércoles en las aguas de Puerto Madryn, luego de haber sufrido el lunes una descompensación, por lo cual no pudo ascender por sus propios medios a la superficie, indicaron las autoridades la Fiscalía de esa ciudad, a través de la red social X.
El hallazgo fue llevado a cabo por personal de la Prefectura Naval Argentina durante los operativos de búsqueda, que habían comenzado el lunes, el mismo día en el que la víctima se extravió.
Sofía era oriunda del partido bonaerense de Moreno, y buceaba junto a su novio y otras personas en la zona de Punta Cuevas, en una profundidad de 20 metros.
El incidente ocurrió durante un "bautismo de buceo" organizado por la empresa Freediving Patagonia. Según los informes, el grupo estaba compuesto por cuatro personas, pero al finalizar la práctica, solo tres regresaron a la superficie.
La alarma se activó de inmediato al notar la ausencia de Sofía, lo que dio inicio a un operativo que incluyó a nadadores de rescate, guardacostas y buzos especializados de la Estación de Salvamento, Incendio y Protección Ambiental con base en Puerto Madryn.
Al momento de la desaparición, estalló la denuncia de supuesta negligencia que realizó Leo, el novio de la joven, quien utilizó sus redes sociales para contar la situación.
"Lamentablemente tuvimos un accidente debajo del agua y no le encontramos desde ayer. Quiero encontrarla. La Prefectura no tuvo rápida acción y se centraron en lo burocrático primero en vez de buscar inmediatamente y aceptar la ayuda de otros buzos de la escuela de Madryn", escribió Leo en Instagram.
Además, se supo que los otros tres integrantes del contingente de 33, 26 y 37 años, debieron ser internados en el Hospital Andrés Ísola; dos de ellos en cámara hiperbárica, debido a problemas de descompresión tras un ascenso que, aparentemente, fue de emergencia.
La investigación judicial ahora pone la lupa sobre la operadora. Según trascendió, la empresa no formaría parte de la Asociación de Operadoras de Buceo de Puerto Madryn, lo que genera dudas sobre sus habilitaciones y los protocolos seguidos. Expertos en la actividad remarcaron que en el buceo deportivo nunca se debe bajar solo y que siempre debe haber un control estricto de la velocidad de ascenso
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