"Cuando lleguen a tierra va a haber un equipo de abogados de Greenpeace esperándolos. Se está diciendo que los van a acusar de terrorismo o piratería pero ninguna acusación tiene sustento. Ya se analizó legalmente y cualquier acusación se cae inmediatamente. Los activistas en ningún momento pusieron en riesgo a nadie ni a la plataforma. El barco de Greenpeace siempre estuvo fuera de la zona de exclusión, es decir, siempre estuvo en aguas internacionales en las que no hay que pedirle permiso a nadie para estar –explicó Mauro Fernández, de Greenpeace en Argentina, al diario Clarín–. La verdadera amenaza para el Ártico ruso no viene de la tripulación del Arctic Sunrise , sino de Gazprom, socia de Shell y una de las compañías petroleras que pone en riesgo el Ártico y el clima del planeta".
Los abogados pedirán que liberen a todos los activistas ya que el abordaje del barco por parte de las fuerzas de seguridad rusas como la detención de todos sus tripulantes fue ilegal.
Allí están detenidos Camila Speziales, de 21 años, y Hernán Pérez Orsi –40 años, casado, una hija–, de Greenpeace Internacional.
La oficina de la organización en Moscú acusó al servicio secreto FSB, responsable de proteger las fronteras, de actuar de forma ilegal. "El FSB ni ha acusado oficialmente a los activistas ni les ha aclarado los motivos de su detención", señaló en una declaración. "El gobierno ruso tiene más interés en proteger a las empresas petroleras que actúan irresponsablemente que al Artico", criticó el portavoz de Greenpeace, Christoph von Lieven. La organización acusa a Gazprom de ignorar los estándares de seguridad. Moscú lo niega.
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