A los 9 años, a Marcos Martínez Osler le diagnosticaron un tumor en su cerebro que casi termina con su vida; Hoy está mejor pero necesita de la bici que vale $ 50.000 y su familia trabaja para juntar dicha suma

En marzo de 2016, la familia de Marcos Martínez Osler, un chico oriundo de El Palomar, recibió la peor noticia: el chico, en ese entonces de 9 años, fue diagnosticado con un tumor germinal mixto en su cerebro. Sin embargo, el "milagro" -como lo calificó su padre- llegó, ya que el cáncer desapareció, aunque la lucha no terminó, puesto que "Marquitos" necesita de una bicicleta especial que lo ayudaría a rehabilitarse y seguir mejorando su calidad de vida. ¿El costo? 50 mil pesos.

"En las vacaciones de enero -del 2016-, se fue a Aguas Verdes con los scouts y estaba bárbaro. Cuando volvió comenzaron los dolores de cabeza", destacó su padre, Gabriel Martínez, sobre el momento exacto en el que todo comenzó.

En principio, Gabriel pensaba que su hijo lo decía "para no ir a la escuela", pero la insistencia de Marcos al señalar que tenía dolores de cabeza se hizo más tangible cuando una maestra del chico le comentó que éste se dormía en clase.

"Un día me llamaron de vuelta y la maestra me dijo que se dormía y babeaba, entonces fui de vuelta a la clínica de la obra social, a la Modelo de Caseros, a hablar con el médico y encontré al jefe de los pediatras, y le insistí de que le hagan una tomografía. La autorización tenía que ir a Morón, me demoraron una semana, después de esa semana había que ir a retirarla, sacar turno, y le dije a mi señora 'vamos al Posadas'", relató. De esta manera, Gabriel comentó que, al llegar al Hospital Posadas, situado en El Palomar, "le hicieron una tomografía al instante, una resonancia que es más compleja para confirmar el diagnóstico, lo internaron, e iniciaron un tratamiento". A la semana comenzó con la quimioterapia.

Allí comenzó la lucha que alternó más de once intervenciones que recibió Marcos y reiteradas complicaciones que peligraron su integridad.

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"Estuvo 4 meses en terapia intensiva, siempre grave, con más de cuarenta grados de fiebre, entubado, con tres mangueras que le salían de la cabeza supurando pus por la infección", aseveró Gabriel, quien fue testigo de la dura lucha que su hijo superó.

Hasta que llegó el día más importante, aquel en el que los médicos extirparon la fracción maligna del tumor, dejando una pequeña parte benigna.

"Le sacaron un tumor del tamaño de una pera, el 90% del tumor se lo sacaron, le quedó el 10 por ciento agarrado de una vena que no se lo podían tocar", afirmó su padre, quien agregó que, tiempo antes, "los médicos me habían reunido a mí, a mi señora y a los otros dos hijos que tenemos, para decirnos que no había más nada que hacer y que nos preparáramos para lo peor".

Un día, en un control rutinario, la oncóloga a cargo de Marcos revisó el 10 por ciento restante que le quedaba del tumor. Sin embargo, se llevó una sorpresa cuando vio que el mismo había desaparecido.

"Hasta el día de hoy, en el control no le encuentran el tumor, desapareció milagrosamente, los médicos lloraban porque el diagnóstico era el peor", explayó Gabriel, quien destacó "la calidad humana" del Posadas.

"La salud pública hay que defenderla a muerte, porque la obra social me sirve ahora porque tengo los insumos, la enfermería, la medicina, pero en el momento grave estuvo el Estado", adhirió.

Actualmente, Marcos afronta una mejoría notable, en especial, gracias al poyo de su familia y los constantes estímulos que recibe.

"Viene la enfermera todos los días, de lunes a viernes tiene kinesiología para rehabilitar toda la parte motriz, también tiene fonoaudiología los martes y jueves, viene la maestra de escuela de él, tiene una de estimulación visual y ahora conseguimos una musicoterapeuta que va a comenzar a venir ahora, tiene mucha estimulación gracias a Dios y él responde a eso", detalló el padre.

Además, el chico, a pesar de tener una traqueotomía y un botón gástrico, mejoró su visión, comenzó a hablar luego de casi un año sin poder comunicarse, y hasta empezó a poder dialogar.

Buscan mejorar su vida

En los últimos días, Gabriel se enteró de que existe una bicicleta que podría ayudar a su hijo a mejorar, entre otras cosas, su motricidad y hasta su ánimo, aunque el dinero no alcanza y la ayuda es más que necesaria. "Un amigo vio el vídeo de la bicicleta y me lo mandó", indicó el padre de Marcos, quien emprendió junto a sus allegados y familiares una campaña, en el que la gente se fue sumando rápidamente gracias al apoyo de las redes sociales y los medios de comunicación.

¿El objetivo? Inicialmente obtener la suma de 50 mil pesos para comprar la bicicleta, aunque Marcos tiene más necesidades: el dinero que posee la familia se destina casi por completo a la rehabilitación del chico, por lo que directamente no tienen televisión por cable, ni otros artefactos que son de suma necesidad - y que la obra social del muchacho no cubre- como un levanta pacientes y un electroestimulador.

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