Un experto en construcciones afirmó que con la instalación de un pararrayos podría haberse evitado la tragedia del balneario Afrika de Villa Gesell, que se cobró la vida de cuatro jóvenes y dejó heridas a otras 21 personas. Según el arquitecto Eduardo Gordin, especialista en patologías de la construcción, el trágico hecho de Villa Gesell "es un imprevisto que podría haberse evitado si en la playa hubiera existido una red de pararrayos".
"Lo que sucedió no es un episodio imprevisible porque ya ha sucedido con anterioridad, de manera que si los balnearios estuvieran equipados con estas defensas estas cosas no ocurrirían", detalló Gordin a DIARIO POPULAR.
Para Gordin, los códigos de edificación de la mayoría de las ciudades argentinas (grandes y chicas) copian el código de la Ciudad de Buenos Aires donde la instalación de pararrayos no es obligatoria.
El Código de la Construcción de la Ciudad, puntualizó, tiene un artículo donde prevé la instalación de estos artefactos pero no lo hace de manera obligatoria, reservando al Departamento Ejecutivo la facultad de exigirlo o no al aprobar los planos de construcción.
"Normalmente no se lo prevé porque dados los costos se trata de evitarlos", indicó Gordin que es arquitecto, y puntualizó que dependiendo de sus dimensiones un pararrayos puede costar entre 4 y 30 mil pesos. "En ninguna parte es obligatorio instalar pararrayos y espero que aprendamos de esta tragedia y a alguien se le ocurra regular la obligatoriedad de los pararrayos", remarcó.
A criterio de los especialistas, un pararrayos protege en un radio horizontal tres veces su altura y actualmente los más requeridos son los activos, que logran proteger unos 200 metros de diámetro, instalados en columnas de hasta 15 metros.
Ayer el especialista en alerta meteorológico, Juan Zavala, afirmó en declaraciones a C5N que el riesgo en los centros urbanos "es alto" ya que el rayo "puede provocar desprendimientos de mampostería que hieren a las personas".
El objetivo de un pararrayos, que actúa como un 'paraguas de protección', es atraer un rayo ionizado para llamar y conducir la descarga hacia la tierra, de modo tal de evitar daños a los seres humanos y a todo tipo de construcciones.
El pararrayos fue inventado por el científico, inventor y político norteamericano Benjamin Franklin en 1753, que pasó años experimentando con la electricidad.
Luego de exponer sus teorías acerca de la posibilidad de canalizar la electricidad de un rayo y enviarla hacia la tierra, el propio inventor hizo pruebas con un barrilete en 1752, lo que le permitió corroborar sus supuestos y un año más tarde legarle a la humanidad una herramienta que la protegería en las tormentas.
En otro orden, el ingeniero Gustavo Vattuone, manifestó mayer que ante una situación como la que generó la tragedia en Villa Gesell, "una alerta temprana es más efectiva que una protección estructural"
Vattuone, que es especialista en rayos, señaló en declaraciones a la señal de noticias TN que en una playa, cuando hay un tormenta y se aprecian rayos, "la mejor medida es retirarse".
El especialista apuntó que si se escucha un trueno hay que tomar la prevención de alejarse porque eso indica que el rayo puede estar a 20 kilómetros de distancia. La misma distancia surge de establecer si hay veinte segundos de diferencia entre la luminosidad que se ve y el ruido que se produce.
En ese sentido, aseveró que los rayos verticales, como el que impactó en el balneario Afrika, son los llamados "nube- tierra y traen aparejado riesgo para las ,personas", destacó.
Acerca de los peligros que genera para las personas, Vattuone expresó que el estruendo de un rayo "puede producir sordera por efecto de la onda expansiva, además y contracturas".
Más adelante, Vattuone señaló que un rayo impacte en una playa implica que se enfrente a una masa de arena que por lo general actúa como aislante de la descarga. En todo caso, observó, el peligro puede estar dado por la humedad que tenga la arena en el momento de recibir el impacto ya que de aquella manera "varía su condición".
Sobre el particular el especialista aseveró que el mar en todo caso es más conductor de la electricidad pero hizo hincapié que "en el mundo es mayor la cantidad de casos de electrocución que se generan por impacto del rayo en la tierra".
La tragedia suscitada en Villa Gesell llevó a los especialistas recordar que IRAM desarrolló una norma donde detalla lugares seguros y recomendaciones para enfrentar estos fenómenos climatológicos.
En el año 1994, IRAM desarrolló la norma 3530:1994 Protección contra Descargas Atmosféricas. Guía General de Seguridad Personal durante las Tormentas Eléctricas. Allí se enumeran formas de proceder y recomendaciones de protección ante una tormenta eléctrica, e incluso cómo reaccionar en caso de exponerse a estos fenómenos. En primer lugar, la norma IRAM 3530 destaca la necesidad de no exponerse a una tormenta eléctrica y buscar refugio en una casa , manteniéndose alejado de puertas y ventanas abiertas
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