Este viernes continúa el paro de los trabajadores de la línea 60 que ayer paralizaron las actividades luego de que la empresa MONSA despidiera a 10 empleados y suspendiera a otros 20, acusados de atacar a personal administrativo y provocar destrozos en la terminal de Barracas en 2016.
La suspensión del servicio, que según adelantaron anoche, continuará en toda la jornada de hoy, provocó serios trastornos a los pasajeros que habitualmente utilizan esa línea de colectivos para dirigirse al trabajo.
Esteban Simonetta, delegado gremial de esa línea, señaló que “la empresa se niega a continuar con la mesa de negociación, desde el lunes nos declaramos en estado de alerta, y hoy se hizo efectivo el despido de esos 10 trabajadores al no dejarlos entrar a trabajar”.
Pero el presidente de Monsa, Marcelo Pasciuto, dijo que “para encuadrar el funcionamiento de la empresa en defensa de la fuente de trabajo de 950 familias, luego de los sumarios administrativos correspondientes, MONSA decidió suspensiones y despidos a los partícipes de los hechos violentos”.
Pasciuto dijo que el accidente que en 2016 le costó la vida a un integrante del personal de mantenimiento fue por “una serie de hechos fortuitos y errores humanos, que nada tienen que ver con fallas de las instalaciones ni de las condiciones de seguridad de la empresa Micro Omnibus Norte SA”.
“Los actos de vandalismo y de violencia registrados, así como la toma de las instalaciones por parte de una fracción del personal, encabezados por delegados gremiales, fue registrado por las cámaras de seguridad de las instalaciones, lo que obligó a la empresa, en defensa de las fuentes de trabajo y su patrimonio, a realizar las denuncias penales que se encuentran en proceso de instrucción”, advirtió.
Recordó que también en 2011, 2012, 2014 y 2015 “sucedieron similares agresiones y se hicieron las denuncias penales pertinentes, en las cuales la justicia ha indagado y procesado a varios de los involucrados”.
“Estos hechos de barbarie, protagonizados por un grupo minúsculo de personas, ponen en riesgo la vida y el ingreso de 900 trabajadores y sus familias. Además, lamentablemente provocaron que 50 trabajadores renunciaran a la empresa”, dijo Pasciuto.
Desde que los actuales accionistas se hicieron cargo de la empresa, realizaron ingentes inversiones de capital, que permitieron renovar la totalidad de las unidades de MONSA y encarar una mejora en las instalaciones.
En agosto de 2016, con una inversión de más de 180 millones de pesos, inauguraron una nueva cabecera en el barrio de Barracas, en predio de 6.500 metros cuadrados donde además de la nueva administración, el garaje para la guarda de las unidades, se construyeron instalaciones para mantenimiento de la flota con la más alta tecnología disponible en el mercado, lo que la convierte en la más moderna de Sudamérica.
A fines de febrero de 2017, luego de finalizar todos los procedimientos internos, se realizó la auditoría final para certificar la primera de las cuatro etapas de la Norma IRAM 3810.
La misma establece requisitos que tienen como finalidad permitirles a las empresas de transporte desarrollar e implementar buenas prácticas de seguridad vial, con el propósito de minimizar el riesgo de accidentes de tránsito y de incidentes que afecten la seguridad vial, incorporando todos los requisitos normativos aplicables a las empresas en el ámbito de desarrollo de sus servicios.
En la actualidad MONSA cuenta con un plantel de casi 950 empleados, posee una flota de 340 unidades con una antigüedad promedio de 3,5 años, que recorre 1,8 millones de kilómetros mensuales y transporta 100.000 pasajeros por mes.
Cabe recordar que este conflicto entre la empresa y los trabajadores comenzó el año pasado con la muerte del mecánico David Ramallo, de 35 años, mientras arreglaba una unidad en el taller de la nueva terminal del barrio porteño de Barracas.