Entre las calles Lavalle y Tucumán una centuria antes, sobre la Avda. Leandro N. Alem había varios hoteles y, en uno de ellos, residió por espacio de algunos años el célebre asesino serial pasando desapercibido.

El caminante puede llegar a cierta plaza en la Ciudad de Buenos Aires, advertir un notable ombú, ver gente descansando, árboles con sus copas al viento, niños jugando… ¿a quién se le ocurriría pensar que aquí mismo estuvo, en numerosas ocasiones, un enigmático asesino serial de fama mundial y sobre el cual –prácticamente– todo se desconoce?

Desde esa misma plaza se puede llevar la vista a los edificios que hay del otro lado de la avenida. No son los que existían hace un siglo. En esos tiempos, varios eran confortables hoteles para extranjeros. Personas que, por comodidad, residían allí durante tiempos prolongados.

Foto Plaza Roma 3
Antonio Las Heras en la Plaza Roma, ubicada en Avenida Leandro N. Alem entre Lavalle y Tucumán (CABA)

Antonio Las Heras en la Plaza Roma, ubicada en Avenida Leandro N. Alem entre Lavalle y Tucumán (CABA)

Antes de concluir el año 1888, el asesino serial conocido como “Jack, el Destripador” desapareció para siempre. Jamás fue atrapado. Mató a cinco mujeres, aunque se le atribuyen más víctimas. Los asesinatos comprobados ocurrieron en la zona londinense de Whitechapel. Tan inesperadamente como irrumpió con sus atroces crímenes –acontecidos en el transcurso de dos meses y una semana– pareció haberse esfumado. Scotland Yard, por más búsquedas que realizara, no obtuvo la más mínima pista que llevara a pensar que siguiera en Londres o alrededores.

En barco, a Buenos Aires

Hay quienes sostienen que el Destripador consiguió abordar un barco de aquellos cargueros que se despachaban con frecuencia hacia el puerto de Buenos Aires para, una vez arribado a ese destino, instalarse en la porteña ciudad y residir allí hasta su muerte. Es lo que se ha dado en llamar “la pista de Buenos Aires.”

Lo que pocos conocen es que esta posibilidad alcanzó tanta relevancia que, durante el año 1.910, la policía británica solicitó oficialmente a nuestro gobierno autorización –y la obtuvo– para enviar a unos detectives de Scotland Yard a los efectos de investigar… ¡si el Destripador estaba radicado en Buenos Aires! Si. Esa era la pista más probable que tenían. Estuvieron aquí varios meses sin encontrar indicios útiles.

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No fueron los únicos. Otros investigadores e historiadores –entre ellos, los británicos Leonard Warburton Matters y Daniel Farson así como los argentinos Enrique Mayochi y Juan José Delaney– llegaron a la misma conclusión: el Destripador estuvo viviendo en la ciudad de Buenos Aires.

Lo cual conduce a deducir que quienes hoy caminan por algunos lugares del ámbito porteño están recorriendo los mismos espacios dónde lo hiciera el famoso anónimo asesino serial. Uno de esos sitios está situado –hoy– a menos de dos cuadras del Luna Park; que por entonces ni siquiera estaba en la idea de alguien.

Me refiero a Plaza Roma (antes conocida como Giuseppe Mazzini, apodado “El Alma de Italia”, de quien hay una gran estatua.) ¿Y por qué me ocupo específicamente de esa zona? Pues por que allí lo llevaron sus investigaciones al criminólogo Juan-Jacobo Bajarlía (1.914/2.005), máximo investigador de la presencia de Jack en Buenos Aires. Es más, Bajarlía afirma que éste vivió y murió en Buenos Aires.

Muerto en un hotel de la Avenida Leandro N. Alem

El Destripador –según este criminólogo– habría muerto a los 75 años de edad, durante el año 1929, por enfermedad. Bajarlía precisa que Jack había fallecido "en un hotel de la calle Leandro N. Alem (hoy plaza Roma), en 1929".

De manera que, cuando caminamos por esa zona entre las calles Lavalle y Tucumán podemos imaginar que, una centuria antes, sobre la Avda. Leandro N. Alem había varios hoteles y, en uno de ellos, residió por espacio de algunos años el célebre asesino serial –tal como lo afirman los trabajos de Bajarlía– pasando desapercibido a la vista de todos, como cualquier persona normal.

¿Habrá disfrutado del tibio Sol otoñal en las tardes? ¿Sería de quienes pasaba largos ratos en los bares del lugar leyendo un diario matutino? Bajarlía explica que se trató de una persona de muy buena situación económica, dedicado a los negocios financieros; sobre todo a la bolsa de comercio.

“Jack el Destripador, desaparecido de Londres, había muerto en Buenos Aires, a los 75 años, en un hotel de la calle Leandro N. Alem, frente a la plaza Mazzini, hoy Roma, una mañana lluviosa de octubre de 1929”, aseguró Bajarlía en uno de sus escritos. Hasta el momento se desconoce dónde fueron enterrados sus restos mortales.

Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, magister en Psicoanálisis, filósofo, historiador y escritor. www.antoniolasheras.com

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