El autor plantea distintas teorías sobre el origen del nombre del continente que se contradicen con la tradicional creencia que lo atribuye a Américo Vespucio.
Lo que siempre se nos ha dicho es que la denominación “América” surge del nombre del Américo Vespucio (originalmente Amerigo Vespucci; 1454/1512), quien fuera un comerciante, explorador y cosmógrafo florentino, naturalizado castellano en 1505, quien participó en al menos dos viajes de exploración al Nuevo Mundo.
A causa de esto, el cartógrafo Martín Waldseemüller (1470/1520), al realizar el mapa conocido como Universalis Cosmographia (Universalis Cosmographia secundum Ptholomæi traditionem et Americi Vespuccii aliorumque lustrationes; esto es "Un dibujo de toda la Tierra siguiendo la tradición de Ptolomeo y los viajes de Américo Vespucio y otros"), en el que también se presentaba por primera vez América separada de Asia; confeccionado durante el año 1507, acuñó el nombre de "América" en su honor como designación para las tierras recientemente descubiertas.
Como ya he dicho en otras ocasiones: descubiertas oficialmente puesto que mucho antes que Colón vinieron a esta parte de la Tierra fenicios, vikingos, caballeros templarios y algunos otros. Por eso puede afirmarse que, para aquel primer viaje oficialmente reconocido, el Colón utilizó mapas que mostraban, con exactitud, a esta región del mundo. A la vez, el relato sobre Vespuccio ha sido calificado en más de una ocasión como fantasioso, ubicándolo como una de las figuras más controvertidas en estos temas. ¿Y por qué no utilizar el nombre del descubridor en lugar de alguien que llegó después; igual que lo hicieran otros navegantes? A esto hay quienes explican que la denominación corresponde por haber sido el primero en proponer que las tierras alcanzadas por Cristóbal Colón formaban un nuevo continente desconocido, y no una parte de Asia.
Personalmente siempre me llamó la atención que en lugar de usar su apellido se utilizara el nombre. Por ejemplo, Colombia lleva ese nombre en homenaje a Cristóbal Colón. No es Cristobalandia. ¿Por qué no se usó Vespuchinlandia?
Con lo cual el homenaje realmente quedaría claro, concreto y sin dudas posibles. ¿Cuál es la causa de haber preferido usar el nombre que, a la sazón, era de uso frecuente? Hay algo aquí que no termina de entenderse. Salvo, por supuesto, que se esté tratando de un error extendido y que la denominación América provenga de otros motivos.
Por ejemplo, hay una gran similitud con la palabra “armónica”, que proviene de la expresión gala are mori (en el mar), que evolucionó en Aremorica o "país frente al mar", una buena denominación para las tierras recién incorporadas a la historia europea.
El antropólogo e historiador argentino Guillermo Alfredo Terrera (1922/1988) –de quien tuve el honor de ser discípulo– avanza más en sus investigaciones y nos va llevando a un mejor entendimiento sobre por qué América y no Vespuchinlandia. Sencillamente debido a que el origen de la palabra es otro y muy diferente.
“En lengua sánscrita, la palabra Armórica significa blanco –explica Terrera– y es una antigua voz empleada por los hombres de la protohistoria y posteriormente los indios-arios, para designar al Continente Blanco, enorme territorio que abarca desde Alaska a Tierra del Fuego. … la voz Armórica es un antecedente sánscrito de América… pues desde miles de años antes, diversos pueblos de navegantes y aventureros habían llegado a (estas) tierras…”.
Lo de Continente Blanco corresponde al hecho de que quienes arribaban a lo luego denominado Nuevo Mundo eran personas de ese color de piel.
Personalmente, me atrevo a ir mucho más lejos. La denominación de América proviene –sin duda alguna– de Armórica; pero entendiendo esta denominación como una deformación sutil de la palabra “armónica” o “armonía” dando con esto a entender que lo que se aguardaba del Nuevo Continente es que se habría encontrado la tierra de la armonía. El sitio donde prevaleciera el entendimiento, la espiritualidad, el desarrollo de la Humanidad con la plenitud que está guardada en la esperanza de todos y cada uno de nosotros.
A tal punto es así que existe una historia referente al Santo Grial (el objeto al que se le atribuye haber guardado la sangre vertida por el Maestro Jesús cuando su cuerpo fue lanceado) que afirma que Sir Parceval (uno de los miembros de la Mesa Redonda del Rey Arturo; (también conocido como Arturo Pendragón o Arturo de Bretaña) fue comisionado –en el siglo XI, muchos años antes del arribo de Colón– a traerlo a estas tierras donde estaría seguro y protegido. Obvio… se las consideraba ya las tierras de la armonía.
Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social, historiador y escritor.”Masonería en la argentina: Enigma, secreto y política” es uno de sus recientes libros. www.antoniolasheras.com