Desde hace 40 años, un ex vendedor de máquinas de escribir cultiva un vínculo entrañable con la historia de Monte Grande, rubro en el cual desarrolló una fecunda tarea como investigador en busca de datos y documentos
Pedro Antonio Rubén Campomar Rotger suele molestarse cuando algún vecino de Monte Grande no puede contestarle la pregunta sobre quién fundó la hoy coqueta ciudad del Conurbano Sur que este investigador de la historia habita desde que nació, hace 88 años. Es más, no sólo nunca residió en otro lugar que no fuera Monte Grande sino que ni siquiera cambió de cuadra en todos esos años en los que desarrolló un placer único por ahondar en cuestiones históricas.
Tanto lo cautivó esa veta que ya lleva escritos 27 libros, el primero en 1972, en los que pone la lupa sobre distintos acontecimientos registrados en su terruño, una actividad que lo acercó a la posibilidad de fundar dos de los museos en el distrito, uno de ellos cuando el nombre que llevaba el partido antes de ser escindido en dos municipios era el de Esteban Echeverría.
"Tampoco hay muchos vecinos que sepan que fue el senador provincial Eduardo Arana quien le puso ese nombre al partido cuando se creó en 1911", explicó Campomar Rotger a HISTORIAS DE VIDA.
Este historiador vocacional de nombre prominente empezó a desempolvar hechos del pasado cuando, aseguró, "me di cuenta con qué facilidad algunos entran en el macaneo", en obvia alusión a su criteriosa manera de basarse en pruebas documentales y testimonios de primer orden.
Ese despertar a la historia comenzó hace 40 años tras haber dejado de desempeñarse en la empresa Olivetti, que fabricaba máquinas de escribir, registradoras y calculadoras, y donde alcanzó un sólido perfil profesional que le posibilitó incursionar en otras firmas importantes del ramo.
Si bien se jubiló como director del museo histórico municipal, la trayectoria laboral de Campomar Rotger incluyó su paso a la competencia que Olivetti tenía en su momento, Remington, justamente la marca de la máquina de escribir de fabricación nacional que ha utilizado en las últimas cuatro décadas para volcar sus trabajos e investigaciones. La modernidad hizo que este fundador de la Junta de Estudios Históricos de Monte Grande encontrara en la asistencia de Orlando Curcio la posibilidad que esos originales cobren formato aplicable para la impresión.
A capa y espada
Su rigor para la investigación histórica, rubro en el que no escatima horas de biblioteca, viajes y búsqueda de testimonios, le permitió documentar sobre el primer combate del Río de la Plata entre querandíes y españoles, éstos liderados por el segundo de Pedro de Mendoza, su hermano Diego, en lo que hoy es Monte Grande, librado en un punto ubicado a no más de 30 cuadras de donde hoy se levanta su casa. "De esa época es una espada sin empuñadura encontrada hacia el 1700 por un peón de la estancia Los Remedios, del bisabuelo del general Manuel Belgrano, y que hoy está en el Museo Brigadier General López de Santa Fe que -dijo- "llegué a tener en mis manos".
Los datos y precisiones recolectadas por Campomar Rotger impresionan y suman, por ejemplo, tener ubicado cuál fue el primer campo alambrado del partido en 1850. Y por eso se enoja con los vecinos que no saben que Monte Grande fue fundado por la sociedad Coni y Sansinena porque, enfatizó con autoridad, olvidar el pasado de los pueblos "es desconocer la historia del esfuerzo humano". De allí tanto empeño puesto en los últimos 40 años para no caer en ese error.