Durante 16 años, Pablo García cumplió un proyecto singular: el de recorrer el mundo en bicicleta atesorando en cada lugar experiencias increíbles, desafiando todos los climas y pedaleando más de 160 mil kilómetros a lo largo de 106 países.

Sin dudas, Julio Verne, el autor de “La Vuelta al Mundo en 80 días” podría haberse inspirado para crear alguna de sus grandes ficciones en el monumental periplo que en la realidad, llevó a Pablo García a emprender también un viaje por todo el mundo, pero con algunas diferencias: su viaje lo hizo en bicicleta, durante 16 años, y recorrió de esa forma 167 mil kilómetros, atravesando 106 países.

Despreocupado por si para muchos esto podría ser un record -asegura que un alemán recorrió 400 mil kilómetros alguna vez- pero sin dudas una prueba de fuego difícil de sortear por las exigencias físicas que acarreaba, Pablo, hoy a los 44 años, y a sólo siete meses de concluir su increíble gira, asegura que “desde que empecé con esto, sentí que todo era cuestión de proponerse un objetivo, y tratar de cumplirlo”.

Nacido en la localidad de San Andrés, en el partido de San Martín, Pablo García cuenta que desde chico tuvo atracción por los viajes. Señala que “cuando terminé la secundaria empecé a estudiar Relaciones Internacionales, pero a las pocas semanas percibí que no era lo mío, y que mi gran gusto era viajar y conocer el mundo, y hacia ese objetivo enfoqué todos mis esfuerzos”.

Pablo remarca que “además no sólo era el tema de viajar, sino de conocer la cultura de todos los lugares, e investigar sobre cuestiones políticas y sociales” y relata muchas de sus experiencias en un Facebook denominado Pedaleando el Globo, nombre de un documental que tiene en preparación con 300 horas de viajes que esperan ser editadas, y dice que su bautismo de fuego fue irse de mochilero a Brasil, en 1993, con solo 20 años.

El sitio elegido fue Maceió, en el noreste del país vecino, donde conoció a otros dos argentinos con quienes fundó una agencia de turismo, y remarca que “como era la época del 1 a 1, iban muchos argentinos por allá. Yo estudié turismo, armábamos viajes y citi tours, y recibíamos unos 3 mil pasajeros por año”.

LEA MÁS:

A los 5 años, empezaron a surgir diferencias entre los socios, y simultáneamente, en Pablo resurgieron sus deseos de recorrer otras latitudes. Y comenzó el “romance” con el móvil que lo acompañaría durante una década y media. “Me compré una bicicleta con algunos ahorros, y preferí dejar una situación de confort y seguridad para hacer lo que me gustaba”.

Durante seis meses, Pablo hizo un “entrenamiento intensivo” para su objetivo mayor, y recorrió los 7 mil kilómetros de Maceió a Buenos Aires. Cuenta que “no fue fácil, pedaleaba y paraba a dormir en carpa en general, o en algún hostel en pueblos del camino. Y para sobrevivir vendí artesanías, además de gastar mis ahorros. Pero llegué sano y salvo, dispuesto para la gran aventura”.

Al comenzar el nuevo siglo, la crisis económica marcaba al país. Pablo, no obstante, contactó a empresarios y sponsors para conseguir respaldo para el viaje. “La idea era hacer esta gira en 30 meses, recorrer todos los continentes y finalizar en América. Pero con la crisis, apenas me apoyaron dos o tres empresas, y una que me pagó mi primer pasaje en avión a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, donde comencé todo, en septiembre de 2001”.

LEA MÁS:

Tras tantos años de vueltas por el globo, Pablo señala que “las giras se acabaron, ya las hice, y me insumió 16 años, tres bicicletas, y muchas valiosas experiencias. Estoy proyectando un libro con mis vivencias, y armar el documental. Mi idea es dar charlas, hacer coaching en escuelas y demostrar que si tenés un objetivo podés lograrlo aunque no tengas todos los medios”.

historia

Africa, un viaje de 27 meses

ePara Pablo, el viaje por Africa superó en mucho sus cálculos ya que le insumió 27 meses. Destaca que “Sudáfrica es un país hermoso pero difícil, por las secuelas del apartheid que a veces generaba desconfianza hacia los blancos” y destaca que “al cruzar a Mozambique sentí que estaba ante la Africa más real, me ayudó que hablaban portugués y era un idioma que ya dominaba”.

Tras viajar, entre otros países, por Tanzania, Kenia, Malawi, Eritrea, Sudán y Egipto, cuenta que “por suerte no tuve problemas de salud, me dí más de diez vacunas” y remarca que “paraba en pensiones baratas, o dormía en carpa. Con la comida me fui adaptando, llevaba mis cosas básicas, como arroz o fideos, y conocí el shima, una harina de maíz que comen en el continente, además de frutas”. Pablo aclara que “no fue fácil sobrevivir, ya que los sponsors se esfumaron apenas arrancó el corralito, o sea que tuve que acudir a firmas africanas en cada país, me daban plata y les hacía publicidad en la remera o donde fuera, y difundía notas, llegué a tener patrocinio de 60 empresas, y pienso que se identificaban con lo que yo hacía y se solidarizaban con mi sueño”.

Historia

Las mejores experiencias las vivió en Asia

El ingreso a Europa desde Africa enfrentó a Pablo con un mundo diferente, y señala que “en Africa o Asia yo sobresalía por distinto, en Europa no, era uno más, por eso mi forma de sobrevivir fue vender fotos, artesanías o muñequitos en las plazas principales, ya no tenía sponsors que me ayudaran”.

Tras recorrer 30 países esquivando los climas más crudos, y llegando hasta Rusia, Pablo comenta que en “Italia conocí a una arqueóloga siciliana con quien nos enganchamos y compartimos luego un buen tramo de mi gira, pero los padres de ella no estaban de acuerdo y la obligaron a regresar”.

Para Pablo, el viaje por Asia fue el que le transmitió las mejores experiencias. Cuenta que “en Líbano vivían las secuelas de la guerra, y para filmar debí pedir permiso a los de Hezbollah”, y sintió un especial impacto en sus visitas a Arabia y la India, donde sintió la importancia de la espiritualidad e hizo cursos de meditación.

Luego de llegar hasta el Tibet, y al Himalaya, donde presenció la ceremonia del Entierro Celestial, pasó por Japón, China y Tailandia, y en Australia (foto) debió pedalear 5 mil kilómetros para llegar a Sidney. Tras girar por Nueva Zelanda y la Polinesia, Pablo llegó en avión a América, y el viaje desde Alaska hasta Ushuaia le llevó cinco años, desde 2012 a 2017.

A Pablo le impactó la gran pobreza de Haití, la belleza de Colombia y la dignidad de los habitantes de Cuba, país que recorrió en largos tramos. “La gente apoya el sistema pese a sus problemas, y ví un gran nivel en el tema salud, educación y cultura”.

Aparecen en esta nota:

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados