Tres días más tarde, un examen médico reveló que la niña sufría estrés post traumático. Fue así que los padres, furiosos, decidieron acudir a la justicia para denunciar al encargado del salón de tatuajes. Sin embargo, la denuncia terminó por volvérseles en contra, ya que el juez a cargo del caso está estudiando la posibilidad de castigarlos por haber sometido a la niña a la práctica del ‘piercing‘.
Por su parte el responsable de efectuar el tatuaje podría ser condenado también por no haberse negado a realizar la intervención. Sylvia Lunau, abogada especializada en derecho de familia, afirmó en conversación con la prensa que la perforación de las orejas -casi un ‘rito de pasaje‘ para las niñas- ‘podría ser considerada teóricamente como una herida corporal‘.
Por su parte el delegado para la protección de la infancia de Berlín, Detlef Kolbow, afirmó que ‘en ningún caso los niños menores de seis años deberían tener las orejas perforadas‘.
Por el contrario la secretaria de Salud, Emine Dermibken-Wegner, cree que ‘el Estado no debe mezclarse esto, una libre decisión de los padres‘. También se dijo contraria a la idea de imponer una edad mínima para el ‘piercing‘, propuesta que será tratada por la Comisión de Asuntos Jurídicos del Bundestag.