Tres militares de los servicios de inteligencia del primer círculo de seguridad personal del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fueron apartados de sus cargos por pasarle información confidencial de la agenda presidencial a Mauro Cid, el capitán que fue edecán de Jair Bolsonaro y que se encuentra detenido acusado de diversos delitos.
La desvinculación de los tres miembros del Ejército fue confirmada el miércoles por la noche en un comunicado del Ministerio del Gabinete de Seguridad Institucional (GSI). "Vamos a abrir una investigación, remover a las personas antes mencionadas de sus funciones y removerlas de la presidencia. Continuaremos investigando, y se está haciendo una investigación para determinar las responsabilidades", declaró el general Marcos Antônio Amaro dos Santos, ministro del GSI, a la cadena GloboNews.
El caso revelado por el portal Metropoles y confirmado por el Palacio del Planalto muestra que la herencia del bolsonarismo dentro de las fuerzas de inteligencia y de seguridad continúa vigente dentro del primer círculo de seguridad de Lula.
El fin de semana pasado en Santarem, estado de Pará, fueron detenidos un hacendado y un vigilador privado que dijeron a otras personas haber planificado un atentado contra Lula cuando pasara por esa ciudad del norte, ubicada en el Rio Tapajós, en lo que fue la agenda previa a la Cumbre Amazónica realizada en la ciudad de Belém, capital regional.
Estos tres militares leales a Bolsonaro fueron identificados como Marcio Alex da Silva, segundo teniente del Ejército; Dione Jefferson Freire y Rogerio Dias Souza, ambos suboficiales de la Marina que trabajaban en el GSI, el cuerpo que debe proteger al mandatario y a los edificios presidenciales.
En marzo, tres meses después de la asunción de Lula, ellos comunicaron los movimientos del líder del Partido de los Trabajadores a Cid, quien se encontraba en ese momento en Estados Unidos junto con Bolsonaro. El ex presidente había dejado el país junto a Cid el 30 de diciembre, antes del fin del mandato, para no pasarle la banda a Lula el 1 de enero y ambos regresaron a mediados de marzo.
El GSI está en medio de la tormenta política generada por el intento de golpe de Estado del 8 de enero, ya que sus integrantes -los que asumieron con Lula y los que quedaron de Bolsonaro- fueron filmados dentro del Palacio del Planalto conversando e incluso ayudando a los bolsonaristas que invadieron la sede del gobierno y destruyeron todo a su paso.
Lula debió cambiar al ministro del GSI, unidad con rango de ministerio que en mayo perdió el control de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin), que está bajo la órbita de la Casa Civil, como se le dice en Brasil a la Jefatura de Gabinete, a cargo del ex gobernador bahiano Rui Costa.
En diversos allanamientos al ex edecán, la Policía Federal encontró correos electrónicos enviados desde la Secretaría de Seguridad y Coordinación Presidencial del GSI por los tres militares entre el 6 y el 13 de marzo. Cid borró esos mails, pero se olvidó de vaciar la papelera y quedaron a disposición de la Policía Federal. Estos mensajes fueron enviados a la Comisión Parlamentaria que investiga el ataque del 8 de enero.
Cid es uno de los ocho bolsonaristas allegados al ex presidente que se encuentran presos por diversos delitos, sobre todo planificar ataques institucionales o corrupción administrativa. El ex edecán está detenido desde el 3 de mayo acusado de haber corrompido el sistema de registros del Ministerio de Salud para fraguar el certificado de vacuna de Covid 19 de Bolsonaro y su hija Laura para que ambos puedan viajar a Estados Unidos, en una red ilegal de la cual participaron políticos vinculados a las mafias parapoliciales de la periferia de Río de Janeiro que dominan salas de primeros auxilio barriales.
También está en la mira por otras siete causas, entre ellas también la del intento de golpe del 8 de enero y es investigado en el caso del fallido atentado con bomba del aeropuerto de Brasilia que empresarios bolsonaristas intentaron cometer en diciembre, durante la transición al gobierno de Lula.
Los correos electrónicos enviados por los militares del gabinete de seguridad presidencial contenían documentos adjuntos e información sobre la seguridad de Lula en agendas oficiales, con horas de llegada y salida, puntos de encuentro, itinerario, vehículos que se utilizaron en la escolta y agentes responsables de coordinar las operaciones.
Por ejemplo, en el mail oficial de Cid, que continuaba activo pese al cambio de gobierno, se encontró la preparación de la agenda de Lula en Shanghái, China, y actividades en Brasilia, con detalles sobre la custodia personal del ex sindicalista, que el año pasado debió hacer campaña electoral con chaleco antibalas.
Los tres militares apartados habían asumido los cargos entre 2020 y 2021 y fueron nombrados por Bolsonaro y mantenidos por la gestión de Lula. Cid también está involucrado en el caso de las joyas sauditas valuadas en cuatro millones de dólares que recibieron Bolsonaro y la exprimera dama Michelle Firmo Bolsonaro de la monarquía de Riad, pero que intentaron incorporar a su patrimonio personal y no de la presidencia de Brasil.
Un conjunto de joyas está todavía confiscado en la aduana del aeropuerto de San Pablo después de que el ex ministro de Minas y Energía Bento Albuquerque intentara ingresarlo al país. Los correos electrónicos también indican que Cid intentó vender un regalo de Arabia Saudita a Bolsonaro en una subasta de Estados Unidos: era un reloj Rolex con virola de platino y diamantes.
El ex edecán también está investigado por haber pagado en forma sospechosa cuentas de gastos corrientes de la familia de la esposa de Bolsonaro durante toda la presidencia en efectivo, mediante cajeros automáticos. El caso se conoce luego de que el miércoles fuera detenido por orden del juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, el comisario Silvinei Vasques, quien fue jefe de la Policía Federal Caminera de Bolsonaro, acusado de realizar 2.150 operativos policiales en las rutas de la región noreste el 30 de octubre, día del balotaje presidencial, para bloquear el paso de los votantes de Lula e impedir que llegaran a los centros de votación.