Los investigadores están convencidos de que el Airbus A230 de Germanwings con 150 personas a bordo se cayó por decisión del copiloto, quien realizó una serie de artimañas para que nadie detuviera su plan. Los detalles escalofriantes, en esta nota
¿Andreas Lubitz lo tenía todo planificado o decidió llevar a la muerte a 150 personas, él incluido, en el mismo momento en que el capitán del Airbus A230 de Germanwings le cedió el control para irse al baño? Quizá nadie tenga respuesta a este interrogante.

Lo concreto es que los investigadores están convencidos de que así se dieron las cosas: que el copiloto, un alemán de 28 años con apenas 630 horas de vuelo, destruyó voluntariamente la aeronave. Lo confirmó el fiscal de Marsella, Brice Robin, tras el análisis de una de las cajas negras halladas en la zona del accidente.

¿Cómo pudo llevar a cabo su plan? Lufthansa asegura desconocer la motivación de Lubitz. La reconstrucción de los hechos a partir del análisis de los audios de una de las cajas negras indica que en los primeros 20 minutos registrados, la conversación entre el piloto y el copiloto es "amigable".

El piloto, Patrick S., un hombre experimentado con más de 6.000 horas de vuelo y diez años en la empresa, dialoga con su compañero sobre el plan de vuelo y en un momento le cede los mandos del avión para ir al baño. A partir de ese momento, destaca el fiscal, el comportamiento del copiloto se vuelve "lacónico".

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Lubitz quedó solo en la cabina, puso el avión en modo manual y "manipuló los mandos del avión para acelerar el descenso", reza la investigación. Todo mientras está en el baño el máximo responsable del vuelto, que al regreso llama al interfono para entrar a la cabina.

Ese es el protocolo para las puertas de los aviones comerciales, que permanecen siempre cerradas y bloqueadas durante el vuelo. La persona que está dentro de la cabina puede ver a través de una mirilla o de una cámara quién está llamando antes de abrir la puerta. Es así desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Las puertas de los aviones comerciales cuentan con un mecanismo de seguridad para poder desbloquearlas en caso de que la persona que se queda dentro no pueda abrirla porque está hablando o se encuentra indispuesta, aclara el sitio de la BBC.

"Si el que está dentro no abre o no contesta, desde fuera se puede introducir un código de seguridad que abre la puerta", explicó a ese medio Borja Díaz, portavoz del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial de España.

Si la persona que está dentro de la cabina no hace nada en 30 segundos, la puerta se abre automáticamente. Sin embargo, el sistema de seguridad también permite que la persona que está dentro de la cabina bloquee la puerta e impida la entrada. Lo consigue con sólo presionar el botón "block" (bloquear).

Eso fue lo que ocurrió en el vuelo 9525 de Germanwings, en el que viajaban además tres argentinos: el copiloto se encerró para impedir que su compañero abortara el plan y comenzó el brusco descenso, que concretó al cabo de unos 8 minutos.

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La Policía custodia la casa de Lubitz, en Montabaur, Alemania  

¿Qué falló en el sistema "de seguridad"? Algunas aerolíneas establecen que si uno de los pilotos sale de la cabina, un miembro de la tripulación debe entrar mientras esa persona se ausenta, cosa que no ocurrió en este caso.

La pregunta al presidente de Lufthansa, Carsten Spohr, era obvia. No obstante, éste dijo que aunque en los Estados Unidos existe una regulación al respecto, "no conoce" ninguna aerolínea europea que lo aplique.

Siempre según el audio de la caja negra, el piloto, advertido de la actitud de Lubitz, comenzó a golpear la puerta violentamente e intentó  forzarla, por supuesto sin éxito: es una puerta blindada.

Los investigadores descartan que se haya tratado de una agonía de 8 minutos, porque los gritos y llantos que se oyen en la grabación son de "sólo minutos antes del impacto". También se escucha la respiración del copiloto, quien se salió con la suya aunque nadie sabe por qué.




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