El Pentágono informó que el buque Veronica III, de bandera panameña, fue abordado sin incidentes tras ser seguido desde el Caribe. Washington sostiene que intentaba eludir la “cuarentena” marítima impuesta sobre operaciones vinculadas a Venezuela y Cuba.
El Departamento de Guerra de Estados Unidos anunció este domingo la intercepción de un nuevo petrolero en el océano Índico, en el marco del endurecimiento del bloqueo marítimo que Washington aplica sobre cargamentos de crudo relacionados con Venezuela y Cuba.
Según informó el Pentágono, el operativo se realizó “sin incidentes” y formó parte de una acción de inspección, interdicción y abordaje.
“Durante la noche, las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una visita de derecho de inspección, interdicción marítima y abordaje del Veronica III”, indicó el organismo a través de un mensaje difundido en la red social X. La comunicación estuvo acompañada por un video en el que se observa el despliegue naval.
De acuerdo con la versión oficial, el petrolero habría intentado burlar la “cuarentena” marítima ordenada por el presidente Donald Trump. “El buque intentó desafiar la cuarentena, con la esperanza de escabullirse. Lo seguimos desde el Caribe hasta el océano Índico, acortamos la distancia y lo neutralizamos”, afirmaron las Fuerzas Armadas estadounidenses.
El Veronica III, identificado como un buque de bandera panameña por el sistema de rastreo marítimo Marine Traffic, integra la lista de embarcaciones sancionadas por Estados Unidos. Medios internacionales, entre ellos The New York Times, habían señalado previamente que el tanquero habría modificado su identificación para evitar controles.
Según esa reconstrucción periodística, la nave habría operado bajo el nombre “DS Vector” y falseado sus coordenadas para simular que navegaba frente a la costa de Nigeria. Esa maniobra, conocida como spoofing, es una práctica habitual en buques que intentan evadir sanciones o restricciones comerciales.
La intercepción se produce pocos días después de otro episodio similar. El pasado 9 de febrero, Washington informó la detención del Aquila II, también en el Índico, en circunstancias comparables. Con este nuevo procedimiento, ya serían al menos ocho los buques abordados o incautados dentro de la denominada Operation Lanza del Sur.
Desde diciembre de 2025, Estados Unidos aplica una estrategia de presión naval destinada a impedir la circulación de petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela. Las medidas incluyen limitaciones sobre exportaciones de crudo hacia Cuba y aranceles dirigidos a países que mantengan operaciones energéticas con la isla.
El objetivo declarado por Washington es bloquear la comercialización de petróleo venezolano fuera de los canales autorizados y restringir los ingresos de redes consideradas aliadas de Rusia e Irán. “Las aguas internacionales no son un santuario”, enfatizó el Departamento de Guerra en su mensaje.
El nuevo operativo vuelve a colocar en el centro del debate el alcance de las sanciones extraterritoriales y la creciente militarización de rutas marítimas estratégicas. Mientras tanto, la tensión geopolítica en torno a los flujos energéticos del Caribe y sus derivaciones globales continúa en aumento.
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