El Papa Francisco aceptó este viernes la renuncia de Donald Wuerl, cardenal de Washington, luego de que el arzobispo se viera implicado en dos grandes escándalos de encubrimiento de abusos sexuales y perder el apoyo de muchos de sus fieles, informó el Vaticano.
Sin embargo, según una carta publicada por la oficina de Wuerl, Francisco le pidió a Wuerl que permanezca temporalmente en el cargo hasta que se encuentre un reemplazo.
Insinuó que el cardenal había sido convertido injustamente en un chivo expiatorio y que era víctima de la creciente indignación entre los creyentes católicos por los escándalos de abusos.
La aparente renuencia del Papa a destituir a Wuerl es una prueba de las tensas decisiones personales que se ha visto obligado a tomar al lidiar con el escándalo mundial que ha implicado a algunos de sus asesores y aliados más cercanos, entre ellos los jerarcas eclesiásticos en Estados Unidos, Bélgica, Honduras, Chile y Australia.
Cabe destacar que Francisco ordenó una investigación más profunda de los archivos del Vaticano sobre el cardenal estadounidense Theodore McCarrick, a quien ya se le prohibió en julio ejercer su ministerio debido a las acusaciones de abusos sexuales.
Haciéndose valer de pruebas escritas, el prelado italiano Carlo Maria Vigano acusó en agosto al papa y a una gran cantidad de miembros de la Curia romana de haber encubierto durante años las reprensibles actuaciones del cardenal homosexual con seminaristas y curas.