El Santo Padre presentó la carta encíclica "Magnifica humanitas" en la que, además, instó a liberar la IA de "lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión y muerte".
El papa León XIV sostuvo este lunes que "la inteligencia artificial necesita ser desarmada". "La palabra es fuerte, lo sé, pero elegida deliberadamente, porque este momento necesita palabras capaces de llamar la atención, despertar las conciencias e indicar caminos a seguir para la humanidad", indicó.
Al comparar este tema con el desarme nuclear, por el que la Iglesia católica también sostiene la necesidad de un control público, el sumo pontífice sostuvo que, "en un sentido similar, la inteligencia artificial exige ahora ser desarmada, liberada de lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión y muerte".
"Como la energía nuclear, debe estar al servicio de todos y del bien común", afirmó León XIV durante la presentación en el Vaticano de la carta encíclica 'Magnifica humanitas' sobre la doctrina social de la Iglesia en tiempos de la inteligencia artificial.
"Las decisiones sobre la tecnología nunca deben separarse de la conciencia y la responsabilidad. No durmamos como hacen los demás, amonestó el apóstol Pablo. Pero mantengámonos despiertos. Esa vigilancia es necesaria hoy", expresó el Santo Padre.
"La paz, no solo la ausencia de guerra, es la justicia en acción, pero cuando la tecnología debilita nuestro sentido crítico, la paz misma está en peligro", advirtió.
"Magnifica humanitas" de León XIV es una carta encíclica "sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia artificial", desarrollada en 58 páginas.
Ya en su en su introducción el Papa advierte sobre los riesgos de la IA, al sostener: "La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos". Y agrega: " que en cada época se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto. Allí donde la humanidad corre el peligro de perder su rostro, nosotros, los cristianos, alzamos los ojos hacia el Dios que se hizo carne, sabiendo que «el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado".
En el resto del escrito, el Sumo Pontífice fundamenta la necesidad de hacer frente a la herramienta de la IA con los valores basados en la paz y el diálogo.
Asimismo, advierte: "Las redes de comunicación, los entornos informativos fragmentados y los algoritmos que premian el enfrentamiento pueden amplificar la polarización y el resentimiento, acelerar la propaganda y dificultar el discernimiento común".
Y agrega: "Así, la guerra no sólo se libra, sino que también se prepara culturalmente a través de narrativas simplistas, lógicas de amigo-enemigo, desinformación y miedo. Cuando se atenúa la memoria histórica y se debilitan los criterios éticos que protegen a los civiles y a los más frágiles, se vuelve más fácil presentar la violencia como necesaria, inevitable o incluso ´limpia-".
"Es en este clima -continúa el Pontífice- donde la humanidad está cayendo en la cultura violenta del poder, donde la paz ya no se presenta como una tarea por asumir, sino como un intervalo precario entre conflictos. Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la `guerra justa, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto"
Ý en ese punto, la carta encíclica concluye: "La humanidad cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón. El recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles".