Después de 70 años el Reino Unido asistió a una ceremonia de coronación. El Rey Carlos III fue ungido como monarca del país que ocupa ilegalmente las Malvinas.

El rey Carlos III fue coronado este sábado como monarca de los británicos, en una ceremonia que no ocurre en el Reino Unido desde hace 70 años.

En tanto la Argentina espera el fin de la ocupación ilegal por parte de ese país de la Islas Malvinas.

Dentro de la Abadía de Westminster, unos 2.300 invitados presenciaron la ceremonia, entre ellos la primera dama estadounidense Jill Biden, el presidente brasileño Lula da Silva y los reyes Felipe VI y Letizia de España, además de cientos de representantes de la sociedad civil británica.

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Ante sus ojos, y los de millones de telespectadores, Carlos III y Camila entraron solemnemente, vestidos con capas ceremoniales, para ser consagrados en la cima de la monarquía británica, ocho meses después de subir al trono tras la muerte de Isabel II, que reinó durante siete décadas.

Aunque el rey quiso una ceremonia más moderna y sencilla que la de su madre, en un contexto de grave crisis por el elevado costo de vida, esta se desarrolla según un pomposo ritual prácticamente inmutable desde hace mil años, único entre las monarquías europeas.

Pese a la crisis, los monarcas utilizaron tres coronas engarzadas de diamantes y piedras preciosas, varios ropajes antiguos bordados con oro que el rey fue vistiendo en distintas fases de la ceremonia, tres cetros y un par de espuelas de oro.

En un guiño a las preocupaciones modernas, el óleo que se usará en la unción fue vegano, aunque consagrado como exige la tradición en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, donde los cristianos creen que fue enterrado Jesús.

En la parte considerada más sagrada de la ceremonia, el arzobispo de Canterbury, líder espiritual de la Iglesia de Inglaterra, de la cual el rey es el jefe máximo, ungió las manos, el pecho y la cabeza de Carlos III y de Camila, ocultos de la vista de todos por una pantalla.

La parte central del acto llegó cuando el arzobispo Justin Welby colocó sobre su cabeza la espectacular corona de San Eduardo, que solo se lleva en el momento de la coronación.

Sustituyendo el tradicional homenaje de los aristócratas, el religioso invitó a todas las personas, desde donde estén viendo o escuchando, a jurar lealtad al nuevo rey, una primicia histórica que busca la democratización de la ceremonia, pero que provocó fuertes críticas.

Fuera de la Abadía, miles de británicos y turistas se concentraron para presenciar el acto, muchos con banderas o vestidos con trajes con sus colores.

Algunos optaron un lugar en la calle desde donde pudieran ver algo de la ceremonia, mientras que otros se reunieron en lugares designados para ver la transmisión en pantalla, como en el parque Hyde Park.

Uno de los asistentes a la ceremonia de coronación, Adam Smith, viajó desde York con un grupo de amigos para ser parte de este evento histórico: Intenté llegar temprano para ver si podía llegar a ver al menos la procesión, pero fue difícil y por eso decidí buscar una pantalla gigante, le dijo a Télam.

Smith no fue el único que viajó desde lejos para estar presente en este evento, ya que miles de personas de todo el Reino Unido y del extranjero se congregaron en Londres para presenciar la ceremonia de coronación.

Durante la ceremonia, la multitud reunida en la Abadía de Westminster se unió en un coro de Dios Salve al Rey mientras el príncipe Carlos era coronado.

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En su camino, la pareja real también pasó ante las pancartas amarillas del grupo antimonárquico Republic, en las que se lee No es mi rey. Un grupo de estos activistas, incluyendo su titular, Graham Smith, fue detenido cuando se preparaba para protestar.

Una veintena de miembros del grupo ecologista Just Stop Oil fueron asimismo detenidos y esposados en la zona.

"Esto es algo que esperaríamos ver en Moscú, no en Londres", denunció Yasmine Ahmed, responsable de Human Rights Watch.

Acompañados por miles de militares y miembros de la realeza, los monarcas regresaron en una nueva procesión al Palacio de Buckingham, donde junto a su familia saludaron a la multitud desde el balcón.

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Enrique, de 38 años, hijo menor de Carlos y enemistado con la familia real, asistió a la coronación sin su esposa, la estadounidense Meghan Markle, que se quedó en California con sus dos hijos.

Después de la ceremonia, habrá un banquete en el Palacio de Buckingham para celebrar la coronación del nuevo monarca con comidas tradicionales británicas. Carlos y Camila eligieron personalmente la receta de la tarta que se servirá: una quiche de espinacas, aluvias y estragón.

La ciudad de Londres será escenario además de una serie de eventos públicos programados para conmemorar el histórico evento durante tres días, entre ellos el Gran Almuerzo de la Coronación, que se replicará en todo el país, y un concierto en el Castillo de Windsor, en el que actuarán grandes artistas como Katy Perry, Take That y Lionel Richie, ambos el domingo.

También, se espera que más de 100.000 personas asistan a las proyecciones en vivo del evento en 57 sitios del Reino Unido.

Habrá espectáculos y desfiles en ciudades y pueblos de todo el Reino Unido, así como fiestas callejeras y proyectos de voluntariado en las comunidades locales.

También se llevará a cabo un espectáculo inmersivo de luz y sonido que muestra las joyas de la corona en lugares icónicos del Reino Unido, que recorrerá el país como parte de los planes para contar la historia de las coronaciones a miles de personas.

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