En una declaración que sonó casi como una amenaza, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, condenó las palabras del papa Francisco sobre el genocidio armenio de 1915-16 y le advirtió "no repetir este error".
"Condeno al Papa y quiero advertirle. Espero que no vuelva a cometer un error de este tipo", dijo Erdogan en un discurso ante representantes de la Asociación de Exportadores de Turquía, transmitido en directo por la cadena NTV.
"Cuando los políticos y los religiosos asumen el trabajo de historiadores, no dicen verdades, sino estupideces", añadió el mandatario.
Después de que el pasado domingo el Papa habló del "primer genocidio del siglo XX" en una misa en conmemoración del martirio armenio ocurrido hace 100 años, Ankara mandó a llamar a su embajador ante la Santa Sede y convocó al nuncio apostólico.
El tono de la controversia fue aumentando con el paso de los días y, tras las declaraciones de Erdogan, está claro que Ankara no tiene intención de bajar el voltaje del entuerto.
Más allá de las repercusiones que esta posición pueda tener internamente, las polémicas tras las declaraciones de Jorge Mario Bergoglio están aislando a Ankara de Europa.
Hoy el Parlamento Europeo pedirá por ejemplo que Turquía haga cuentas de una vez con su pasado.
El lunes, Erdogan había permitido que sus ministros afrontaran el tema con mucha dureza. Ayer, tomó la palabra en primera persona en la que representa a su vez para el Papa su primera gran crisis diplomática del pontificado.
Desde Nueva York, el secretario general de la ONU, Ban ki Moon, dijo por otra parte por medio de su vocero que la masacre hace un siglo atrás de los armenios fue "un crimen atroz", evitando al mismo tiempo referirse al término "genocidio".
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