El pequeño, fruto de su curiosidad, incrustó parte de su cuerpo y quedó atorado. Ante la desesperación de la situación, sus padres solicitaron ayuda y los rescatistas acudieron a su domicilio y tras cortar el plástico del objeto pudieron liberarlo.
Los hechos sucedieron unos minutos antes de las 8.30 horas en un domicilio de la calle Ribeira Sacra, en la ciudad herculina, detallaron fuentes de bomberos a la agencia Europa Press.