Vencida la resistencia de sus detractores, el matrimonio homosexual será legal a partir de esta medianoche en el Reino Unido, sin asomo de la polémica que lo rodeó en Francia. La ley entrará en vigor en ese momento y hoy habrá ya bodas por todo el país, con la ausencia de alguna familia disgustada pero con menos hostilidad de la Iglesia anglicana de lo que se podría suponer. El arzobispo de Canterbury, líder de los 80 millones de anglicanos, anunció el jueves que la Iglesia dejará de hacer campaña en contra.
"Creo que la Iglesia ha reaccionado aceptando plenamente que es la ley, y el sábado tendría que seguir demostrando, en palabra y acción, el amor de Cristo por cada ser humano", explicó. La Iglesia, eso sí, no está obligada a oficiar esos matrimonios y su sínodo avisó el mes pasado que los sacerdotes no pueden bendecir a los recién casados.
Más intensa puede llegar a ser la oposición de algunos allegados. Louis Monaco, de 46 años, un psicólogo estadounidense, y Aarron Erbas, un estudiante de 23, serán de los primeros en casarse y contrataron a agentes de seguridad privados para impedir que la familia del último arruine la fiesta. "A sus padres les molesta que sea homosexual y que se case con alguien más mayor. La policía ha tenido ya que intervenir, y él no quiere que nada le arruine el día", explicó Monaco a la AFP.
La ley tenía el apoyo del primer ministro conservador David Cameron y parte de su partido se quejó.
El gobierno británico ordenó izar banderas con los colores del arco iris en dos importantes edificios del gobierno para adherir a los primeros casamientos entre personas del mismo sexo. Las banderas fueron izadas ayer, un día antes de que la ley entre en vigencia.i