De los 16 rubros relevados, entre los seis primeros puestos se colocan categorías vinculadas con bienes básicos como la alimentación: en verdulerías, carnicerías y almacenes, la demanda se retrajo 38,9; 37,7 y 34,7 por ciento, respectivamente.
“Ese aspecto fue el que más nos preocupó porque evidencia que los matanceros están postergando el consumo de alimentos. Cuando vemos estos síntomas, es porque no hay poder adquisitivo suficiente para cubrir necesidades básicas”, indicó a El1 Digital Débora Giorgi, titular de la cartera que encabezó el relevamiento, que abarcó a 1.500 comercios de ocho localidades.
Por su parte, Damián Santostefano, de la agrupación Juntos Somos Más, que nuclea a más de 200 comerciantes de San Justo, coincidió con el escenario planteado. “Cayeron tanto las ventas en efectivo como en cuotas, especialmente, por la desaparición de los pagos sin interés. Los clientes estaban acostumbrados a buscar y comprar ofertas, a muchos meses, pero ahora se cuidan más y compran lo mínimo e imprescindible”, consideró.
Para Héctor Gabiani, titular de la Cámara de Comerciantes de San Justo, la retracción se nota “especialmente, a partir del 15 de cada mes”. “Eso es muy notorio y un indicador de que a la gente no le alcanza y está comprando por necesidad y no por gusto”, detalló.
En tanto, Francisco Lamanna, integrante de la Cámara de Industria y Comercio de La Matanza, apuntó que la rentabilidad se ha visto muy afectada. “Muchos comercios mantienen la misma facturación de hace un año, en el mejor de los casos, y, con la inflación y el aumento de los costos, las utilidades se han ido achicando o desapareciendo. Se nota un enfriamiento de la economía, y, entonces, el consumidor va retrayéndose cada vez más”, explicó.