Destruyen los tableros eléctricos de las bombas, Los ataques vandálicos a veces los cometen habitantes que viven en los mismos barrios afectados y el Lasalle, es uno de los más afectados.
Los vecinos del barrio Lasalle de González Catán vieron reducida a la mitad la provisión de agua potable, ya que una de las dos bombas impulsoras quedó fuera de servicio, como consecuencia de una acción delictiva. “Tenemos mucha menos agua”, aseguraron a este medio.
El hecho forma parte de un fenómeno que viene registrándose en distintos puntos del distrito: actos de vandalismo contra las instalaciones de las redes de agua, que generan múltiples trastornos a los usuarios, y que a veces son cometidos por habitantes de los mismos barrios afectados.
En diálogo con este medio, el coordinaron general de Obras Públicas del municipio, Alberto Bordenave, puntualizó que “por lo general dañan o destruyen los tableros eléctricos de las bombas; es más raro que roben las bombas, ya que están instaladas a cierta profundidad y conectadas a las cañerías”.
El funcionario señaló que “no es cosa de todos los días, pero ocurre, como también el robo de cables y transformadores de la red eléctrica. La gente que lo hace está organizada, cuenta con equipamiento y conocimiento”.
Luego indicó que “el municipio interviene siempre que tomamos conocimiento, ya que constituye un problema social y político, nos acercamos al lugar para ver la forma de resolverlo cuanto antes; si la bomba depende de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), es esa empresa la que se ocupa de reponer la instalación dañada”.
Bordenave consignó luego lo ocurrido en el barrio Cruz del Sur, ubicado en Virrey del Pino, a la altura del kilómetro 45 de la Ruta 3, donde el municipio instaló bombas comunitarias en las que se abastecen a los vecinos, contando además con el refuerzo de un camión cisterna, mientras se trabaja en la instalación de la red a través del plan Agua + Trabajo, cuya finalización está prevista para fin de año.
“En ese barrio -precisó- registramos el robo de algunas bombas chicas, que están aferradas a un caño plástico y a no mucha profundidad. Las hemos repuesto y reparamos lo que fue dañado: fue obra de inadaptados que viven en el mismo barrio y cuyo accionar genera el temor de los vecinos, que no quieren identificarlos”.
Más adelante señaló que “estamos llevando a cabo operativos de seguridad para evitar la repetición de estos hechos, y al mismo tiempo trabajamos para mejor la calidad de vida de los habitantes del distrito”.
Apuntó Bordenave que los ataques se realizan “en lugares aislados, como en La Armonía y en Ruta 1001, y en puntos donde los pozos cuentan con un sistema de vigilancia; por ejemplo en la calle De Angelis de Virrey del Pino, hubo amenazas al personal de AySA, lo cual motivó la intervención de la policía”.