“Es un sueño cumplido”, dijo la joven que se coronó en el Deportivo Casanova como titular interina de los Gallos de la AMB. Con una serie de golpes en el cuarto round, obligó a que la árbitro detuviera el combate.
Una vez más el Club Deportivo Casanova se engalanó para convertirse en la tierra prometida para Sabrina Maribel Pérez, que en esa institución, en julio de 2010 había logrado un título internacional -Mundo Hispano del CMB-. Y repitió la matancera. A partir del esfuerzo, de creer siempre en sus fuerzas, de nunca bajar la guardia y de no dejarse quebrar por nada, la Muñequita se consagró campeona mundial interina de los gallos de la AMB, ya que la invicta del barrio San José (24 años, 8 victorias, sin derrotas ni empates, 2 KO) venció por nocaut técnico en el 4º asalto a la brasileña Vanessa Guimaraes. Así cumplió el sueño que acuñó cuando se calzó por primera vez los guantes de boxeo en el Casanova Boxing Club, en donde encontró a su entrenador -también pareja- Diego Arrúa, con quien armó el dúo de la ilusión. “Es un sueño cumplido, y espero que sea el primero de una larga y exitosa escalera que ojalá pueda recorrer en el boxeo femenino. Quiero hacer mi historia grande en el boxeo”, avisó la flamante campeona del mundo AMB de los gallos. Sabrina Pérez (53,300 kilos) encontró en una seguidilla de golpes, durante el cuarto round, ese nocaut que hizo que la árbitro, Romina Arroyo, detuviera el combate, que significaba quedarse con el cinturón ecuménico. “Le metí una derecha voleada a la cara y me dí cuenta de que la sintió. Entonces me dije: esta es mi oportunidad. Fui con todo y la castigué con varios golpes arriba y abajo hasta que pararon la pelea”, explicó la nueva campeona del mundo, que significa la segunda para La Matanza, puesto que ya reina entre las superlivianas de la AMB. Algunos sostenían que la árbitro, Romina Arroyo se apresuró en parar la pelea, y sobre ello, La Muñequita matancera indicó: “Me quedé con ganas de pelear un poco más porque me había sacado los nervios de encima y empezaba a crecer. Tal vez, pudo haber seguido, pero también es real que le había pegado mucho en el cuarto y ella ya casi no respondía con sus golpes. Creo que fui más cuando pude soltarme, pero tengo claro que puedo dar más. A la hora de recrear imágenes de su éxito, la púgil de La Matanza admitió que “fue de no creer. No sabía qué hacer. Me emocioné hasta las lágrimas al ver que la gente de mi barrio San José, de Casanova, gritaba y se alegraba por lo que había logrado. También al recordar mi trabajo de todos los días, del esfuerzo que hicimos silenciosamente junto con mi equipo”.
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