Al no ser conscientes de los peligros que corren, muchas veces las mascotas pueden sufrir accidentes y para evitar males mayores, es bueno estar prevenidos. Es bueno también estar al tanto sobre los conocimientos y técnicas básicas de primeros auxilios para poder ayudarlas, en muchos casos para salvarles la vida, mientras se llama a un veterinario.
Las mascotas no son conscientes del peligro que corren al salir a la calle o al divertirse con cualquier objeto que encuentren dentro de la casa. Por eso hay que estar prevenidos para saber de qué manera actuar ante situaciones de emergencia.

En estos casos no importa la edad ni la raza del perro. Hay que tener en cuenta la necesidad de prever cualquier incidente que pudiera dañarlas. Ante una situación semejante, conviene estar al tanto sobre los conocimientos y técnicas básicas de primeros auxilios para poder ayudarlos, en muchos casos a salvarles la vida mientras se llama de inmediato al veterinario.

De la ayuda inmediata que se le pueda brindar a la mascota, dependerá no sólo su vida, sino también su salud. En ningún momento hay que perder la calma. Como primera medida, hay que evaluar la gravedad de las lesiones y actuar con prudencia para ganar tiempo y disminuir el dolor que afecta al perro, antes de que lo examine su veterinario, quien le dará un diagnóstico final e indicará el tratamiento más adecuado.

Algunos de los accidentes más comunes en mascotas pueden presentarse en la propia casa. Por ejemplo los atropellos, el envenenamiento, las heridas por mordeduras, asfixias, quemaduras, insolación, hemorragias y fracturas.

Hay que tener presente que el perro, cuando tiene una dolencia, se vuelve agresivo y puede hasta llegar a morder a su dueño o a la persona que le está prestando ayuda, ya que lo que él intenta es defenderse mientras trata de recobrar la conciencia. Lo más recomendable es tranquilizarlo y colocarle un bozal o algo similar como una tira larga o una corbata, para evitar que haga o se haga daño.

Actuar de inmediato
Lo primero que hay que hacer ante un accidente es saber cómo explorarlo para tener noción de las dolencias que pueda manifestar. Así se podrá actuar de inmediato y calmarlo.

Un rápido examen para constatar cualquier anormalidad en su organismo consistirá en saber si tiene alguna hemorragia externa, observar el color de las mucosas, la frecuencia de su respiración, el pulso, la temperatura, algún olor extraño y si se encuentra en estado consciente o inconsciente.

Conviene comenzar por la cabeza y el cuello, evaluando cualquier afección, rigidez y dolor. Luego observar las pupilas, si reaccionan ante la luz; chequear si hay sangre en sus oídos y en su nariz.

Es bueno abrirle la boca y ver la posición de su lengua, el color de la mucosa oral y el estado de sus dientes.

Muy cuidadosamente, se puede palpar el cuello, para verificar en qué condiciones se encuentran los músculos, si existe algún hematoma y qué tan alterado pueda estar el pulso arterial. Además habrá que asegurarse que no presente dificultad para tragar: y tratar de palpar con suma delicadeza si sufre algún dolor en su caja torácica y si respira con dificultad. Es imprescindible comprobar si existe lesión, dolor o aumento del volumen de su abdomen y evaluar si hay presencia de vómitos.

Lo mismo hay que hacer con sus miembros, determinando el color, la posición y la temperatura. Para examinar la columna, no hay que mover mucho al animal, de esa forma se evitarán complicaciones si llegase a existir una fractura o luxación.

Durante la exploración, hay que anotar todo lo que se observe para que el veterinario esté al tanto mientras lo evalúa, y así descartar cualquier problema y garantizarle una pronta recuperación que irá acompañada de un tratamiento y consejos indicados por el médico.

Estas medidas preventivas, en ningún momento sustituyen la labor que cumple el veterinario. Son técnicas básicas que se pueden poner en práctica en un momento de emergencia, y que ayudarán al especialista a prestarle la atención adecuada lo antes posible.

TIPS
-Para evitar problemas o infecciones en las patas de los loros, hay que mantener sus jaulas y perchas siempre limpias. También facilitarles elementos para desgastar su pico y evitar que se haga demasiado grande.

Controlar la salud bucal
-Es bueno durante el juego con el perro, abrirle la boca y observar el estado de sus encías y dientes, y ante la menor duda sobre su estado, consultar con el veterinario.

¿Cada juguete, una presa?
-Cuando los gatos juegan, desarrollan aptitudes para la caza. Cada juguete es su presa. Animando regularmente al gato a jugar, se lo ayudará a guardar la forma psicológica y físicamente.

Para tener en cuenta en caso de accidente o enfermedad
Tanto en ojos como en oídos pueden alojarse semillas o algún cuerpo extraño. Si la mascota sacude la cabeza con frecuencia, la pone hacia un lado o se frota los ojos con la pata o con el borde de algún mueble, es posible estar frente a este peligro. No hay que intentar sacar el cuerpo extraño uno mismo, tiene que hacerlo un profesional.

Ante un accidente de tránsito, hay que mantener al animal en posición de salvamento, tendido sobre su costado derecho, además de mantenerlo abrigado con una manta y llevarlo inmediatamente al veterinario.

Si sangra o tiene hemorragia convendrá presionar la zona con un paño limpio, gasas o algodón, aplicándolos uno encima del otro, sin retirar el anterior. Los torniquetes en los miembros deberían constituir la última medida y aplicarse solamente durante algunos minutos (nunca más de 15), utilizando tiras de tela y evitando las gomas o cuerdas.

Se puede introducir un palo o un lápiz en el nudo y dar varias vueltas para estrechar la tela de la venda hasta que pare la hemorragia. Si hay algún hueso roto, hay que tratar de inmovilizarlo con una tablilla.

En caso de una mordedura de otros animales se verá una herida con sangre o fluido sanguinolento. Muchas veces no se observa nada a simple vista, pero si se estudia con un poco de detenimiento, se podrá ver la zona afectada con los pelos pegados, inflamada y caliente.

Durante las peleas, los perros suelen morderse en el cuello, la cara, las orejas y el pecho. Aunque las marcas de los colmillos parezcan poco profundas, siempre lo más recomendable es consultar al veterinario con el fin de descartar daños en el tejido muscular.
Por último es importante disponer de un botiquín de primeros auxilios con los instrumentos y materiales básicos que permitan atender cualquier emergencia mientras se acude a la atención veterinaria.

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