A nuestras mascotas, en especial a los perros, no les agrada la idea de festejar con petardos, por eso es conveniente comenzar a prepararlos para que no sufran tanto en esas fechas. Este es el momento de comenzar a trabajar en la obediencia y los buenos modales para hacer frente a las jornadas agitadas, donde los hábitos suelen cambiarse y ellos lo sufren bastante.
Falta poco más de un mes para que comiencen los festejos de Navidad y Año Nuevo y en muchos lugares aún persiste la costumbre de tirar petardos como símbolo de festejo. El problema es que a las mascotas, en especial a los perros la idea nos les resulta tan divertida como a las personas. En general reaccionan de alguna forma, ya que resulta raro el perro que permanece indiferente a esta clase de estímulo tan fuerte. Por eso es conveniente comenzar a preparar a las mascotas para que no sufran tanto durante los días de fiestas. Además es una buena oportunidad para enseñarle a los más pequeños el peligro que encierra para ellos y sus amigos, las mascotas, el uso de la pirotecnia. Los días de fiesta también indican alimentos dulces en la mesa, la apertura de las puertas con más frecuencia, huéspedes que llegan y se van, visitas, reuniones fuera del ritmo habitual de la casa y la proximidad de las vacaciones, que también tienen un significado para el perro. Sobre todo para los más traviesos. Esto implica robo de chocolate, que es venenoso para los perros y puede causar daño hepático o incluso la muerte, y es un problema bastante común. También que salgan corriendo a la calle cuando la gente está entrando es otro peligro, y ni hablar de cuando saltan encima de la gente, se paran sobre la mesada con golosinas, o mendigan comida en la mesa durante la cena. Aunque no lo parezca, este es el momento de comenzar a trabajar con las mascotas en la obediencia y los buenos modales. Los perros son criaturas de hábitos, cuanto antes se comiencen a practicar nuevos comportamientos, menos disgustos se tendrán a la hora de los timbres y campanas habituales en la rutina de las fiestas navideñas. Conviene trabajar en algunos comandos de obediencia básica de una manera formal, con una correa, para ayudar a la mascota con la indicación de caminar al lado del dueño. "Sentado", "abajo", "descansa" y "vení". El propósito de trabajar en estos aspectos es lo que también permitirá tener control sobre otros temas, y también que el dueño se gane su respeto.

Una vez que el perro aprende lo básico, se pueden utilizar los comportamientos para trabajar en todas las demás cuestiones. Por ejemplo, si se lo descubre revolviendo la basura, es conveniente decirle "no". El "abajo" también se puede utilizar para eliminar la mendicidad en las comidas, sobre todo cuando está acosando permanentemente a los invitados. Es posible que sea necesario ponerle la correa en un primer momento para enseñarle a no correr hacia la puerta, incluso si está abierta, no saltar sobre las personas que entran, ni escaparse. Además de la conducta del perro, también es importante que los dueños desarrollen buenos hábitos. Mientras que las mascotas deben aprender a no robar chocolate o a no meterse en cosas que quedan sobre la mesa, también es importante que los dueños las cuiden al no dejar las cosas potencialmente peligrosas a su alcance. Poner en práctica la previsión y trabajar sobre la obediencia del perro y costumbres antes de tiempo, es una excelente manera de garantizar la seguridad de las mascotas.

El temor excesivo a los petardos y truenos es frecuente en los perros. Este problema afecta a las mascotas por el sufrimiento que padecen y por el riesgo que corren los animales de lastimarse a sí mismos, al tratar de escapar o esconderse. Para ese miedo, no existe una predisposición determinada por la raza, la edad o el sexo de las mascotas. Simplemente se trata de una fobia producto de una respuesta de temor intensa e injustificada a los ruidos. El animal trata de huir o esconderse, pide protección al dueño, tiembla, pone la cola entre las patas, se agita, a veces gruñe o ladra desde lejos y sus ojos parecen agrandarse.

Normalmente cuando el perro escucha por primera vez este tipo de ruidos, se asusta. Si no le produce consecuencias mayores, la mascota se acostumbrará e ignorará por completo esos ruidos. Pero si los asocia con experiencias desagradables y siente que no puede escapar hacia ningún lado o que recibe una excesiva atención del propietario con el fin de calmarlo, se refuerza el miedo y, con el tiempo, se transforma en una fobia.

TIPS
-Si un perro y un gato crecieron juntos, se harán inseparables y buenos amigos. En cambio si la convivencia comienza en la edad adulta, dependerá del carácter y de cómo se efectúe la adaptación del nuevo inquilino.

-Inflamación o lombrices
-Si el perro o gato se mantiene mucho tiempo sentado y se resiste a pararse, hay que prestar atención porque puede haber una inflamación de las glándulas anales o tener lombrices.

¿Cómo hay que bañarlo?
-Agua tibia y champú para perros, es ideal para bañarlo y evitar enfermedades de la piel, como resequedad, caspa y urticaria, entre otras afecciones.

Tomar precauciones puede evitar problemas de salud
Tanto las fobias como los cambios de alimentación pueden resultar muy perjudiciales para la salud de las mascotas. Por eso si se realiza una adaptación a tiempo, se podrán evitar muchos problemas de salud. Para superar la fobia, el dueño debe modificar las conductas de la mascotas. Muchas personas tratan de acostumbrar en los días previos al perro a los ruidos fuertes, práctica a veces efectiva. Por ejemplo, hacen estallar un globo pequeño para simular un ruido a petardo y lo asocian a un estímulo gratificante. Con el correr de los días, se puede aumentar el volumen de ruido hasta lograr que el perro se acostumbre. En casos extremos, es necesario dar medicamentos al animal para que eleve su umbral de tolerancia a los ruidos, pero sólo cuando lo indique el veterinario.

En cuanto a los excesos y comidas que no son adecuadas para la salud de las mascotas, conviene pedirle a los invitados que no le den comida extra. Hay que tener en cuenta que existe alimentos que pueden resultar muy perjudiciales. Entre ello, los huesos, porque al roerlos pueden astillarse y perforar el intestino del animal. Por eso resulta mucho mejor darles huesos fabricados con piel tratada. El chocolate contiene teobromina, que suministrado en grandes cantidades es muy tóxico para los perros. Un perro que come chocolate presentará síntomas parecidos al envenenamiento, vómitos, temblores y diarrea entre otros síntomas. Atención con las sobras. Es común que se alimente a algunas mascotas con los restos de la comida. Sin embargo esta práctica puede ocasionar trastornos alimenticios graves. Los alimentos comerciales son una fuente completa de nutrientes, el aporte extra que el perro recibe con los restos de la comida no lo beneficia. Además hay que tener especial cuidado con los alimentos picantes y condimentados. La cebolla cruda en grandes cantidades resulta tóxica para los perros. Sin embargo no lo es si está cocida o se le suministra en pequeñas dosis. En cuanto al alimento para gatos, no conviene darle al perro alimento balanceado para gatos, porque es demasiado alto en proteínas.

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