Si se observa con atención las reacciones del perro con el que se convive, será posible llegar a conocerlo lo suficiente como para adivinar con bastante exactitud qué le sucede, qué quiere transmitir con tanta insistencia o qué es aquello que está ocultando.
Para tener una aproximación lo más certera posible y saber interpretarla, será conveniente analizar las señales más significativas que nos pueda ofrecer.
Una de las características que hay que tener en cuenta es que un perro que no ladra, es como una radio sin parlante. La potencia del ladrido constituye una valiosa fuente de información. Por ejemplo los tonos bajos representan amenazas o principio de ataque. Sin embargo, antes de hacer una interpretación hay que considerar el tipo de actividad que la mascota está practicando.
Si está jugando, un ladrido bajo podría ser síntoma de diversión. Por ejemplo, el ladrido agudo y corto durante la disputa de un objeto significa que está concentrado y que su objetivo es, sin duda, ganar la partida. Por otro lado, cuando la modulación es alta, se intuyen situaciones de dolor, miedo o, incluso, alegría, como cuando adoptan un tono casi "cantarín".
En cierto modo, el perro emplea el tono de manera similar a los hombres. Se utiliza un timbre bajo cuando hay tristeza; más fuerte en los enojos y alto cuando se expresa dicha o algún otro sentimiento de satisfacción, según explica la española Marta Morales, especialista en conducta animal.
También es importante valorar la frecuencia y duración de los ladridos. Si estos son largos y distanciados entre sí, lo más probable es que el perro esté con muchas ganas de ponerse a jugar; y si además esta actitud va acompañada de movimientos rápidos o pequeñas carreras, no hay duda, necesita salir a la calle.
Por el contrario, si los ladridos son rápidos y continuos, es posible que intente comunicar su preocupación y nerviosismo.En cambio los gemidos, son una expresión que generalmente va acompañada de gestos lastimeros y ojos caídos. Es el lenguaje propio de los cachorros y, en realidad, tiene un único sonido y tres interpretaciones: hambre, frío o miedo.
Factores externosLos suspiros indican claramente decepción o placer. Cuando el aire se expulsa con los ojos abiertos, el perro está manifestando su decepción, algo que él estaba seguro de que iba a ocurrir, no ha sucedido. Si por el contrario el animal entrecierra los ojos, su estado es de total felicidad, todo lo que lo rodea le produce placer.
En cambio el rugido es el lenguaje de los ejemplares de caza, que así demuestran su poderío y seguridad. Es difícil que un perro de compañía los emita, aunque no es imposible. Si el rugido va acompañado de aullidos, el animal está diciendo algo así como "aquí estoy".
Los perros muy mimados que se enfrentan a una situación de disgusto intentan, de esta forma, salirse con la suya. Es la manifestación de un mimoso mal criado.