Esto significa que, más allá de lo que suceda en esta instancia, Francia tiene asegurada una generación para, por lo menos, los dos próximos mundiales.
Esto se ve reflejado en datos concretos: Mbappé, una de las principales estrellas del equipo conducido por Didier Deschamps, tiene 19 años, Dembelé 21, Matuidi 24, Varane y Pogba 25 y Griezmann, 26.
Salvo el último partido, en donde ya estaba clasificada y preservó jugadores justamente para este partido, Francia utilizó, en los dos primeros encuentros dos formaciones distintas, lo que implicó también dos sistemas tácticos distintos.
En el primero, ante Australia, el diseño elegido por Deschamps fue un 4-3-3 y ante los peruanos, un 4-2-3-1, con nueve intérpretes similares. La defensa fue similar. Lloris en el arco; Pavard, Varane, Umtiti y Lucas Hernández en la línea de fondo. Tolisso, Kanté, Pogba y Mbappé en el medio y Griezmann y Dembelé en el ataque.
Ante los incaicos hubo una línea de dos volantes centrales con Kanté y Pogba, otra de tres más adelante integrada por Mbappé, Griezmann y Matuidi, uno de los nuevos, para alimentar a Oliver Giroud. Aunque podría ingresar Dembelé por este último y así retornar a un 4-3-3.
En este plantel hay dos futbolistas extranjeros. Uno de ellos es el marcador central del Barcelona Samuel Umtiti que nació en Yaoundé, la ciudad capital de Camerún y la del arquero suplente, quien estuvo presente ante Dinamarca, Steve Mandanda, que nació en Kinshasha, Congo.
Pero además, hay otros seis que tienen ascendencia africana. Ellos son los defensores Adil Rami (Marruecos), Djibril Sibide (Senegal) y Raphael Varane (Martinica), el volante Paul Pogba tiene raíces de Guinea, el mediocampista Corentin Tolisso (Togo), Stevan N’ Zonzi (Congo) y Nabil Fekir (Argelia) mientras que el arquero Alphonse Areola tiene ascendencia filipina.