El caso de Alejandro Margariño recuerda otro crimen salvaje cometido contra un heladero. Se trata de Gustavo Guinch, a quien balearon durante un robo el 21 de noviembre de 2009 en Añeiros y Burgos, de Morón Sur, y perdió la vida ocho días después en el Hospital de Morón. Por el caso fueron detenidos dos sujetos jóvenes, considerados menores de edad por la justicia bonaerense. Ambos recuperaron la libertad en diciembre de 2010 gracias al beneficio de la Ley 13.634 que autoriza a salir de la cárcel a los adolescentes que tienen entre 16 y 18 años y permanecieron 365 días en prisión preventiva. Luego, uno de ellos fue nuevamente encarcelado al cometer otro delito. Durante el robo a Guinch se produjeron siete disparos: uno impactó en el cuerpo del comerciante, otro en el apoya-cabeza de su Peugeot 504, mientras que nunca se encontraron los impactos de los cinco disparos restantes. A Guinch el disparo le perforó el riñón izquierdo, el páncreas y el intestino. Entre el 7 y el 10 de noviembre se realizará el juicio. Las audiencias serán en el Tribunal de Responsabilidad Juvenil 2 de Marianela Tschifelly. “Es una situación compleja, ya que por un lado, el fiscal que siempre trabajó muy bien en la causa, nos dijo que en noviembre se hará el juicio, y por el otro, nos enteramos que uno de los asesinos fue detenido por un robo a mano armada. Era de esperar que esto ocurriera ya que, al ser menores de edad, fueron procesados, pero sólo estuvieron un año encerrados en un instituto y al no recibir condenas, se los liberó”, expresó Andrea Robles, la esposa de la víctima. En su indignación, la viuda manifestó que “este caso y tantos otros demuestran que este sistema de la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil es ineficiente. Cuando los delincuentes son menores, siempre y cuando logren detenerlos, es difícil que los condenen y si lo hacen la pena queda en suspenso. Además, en general se vencen los plazos y al no realizarse el juicio antes del año los tienen que soltar. Y entonces pasan estas cosas: vuelven a matar, vuelven a robar y destrozan familias enteras”.