Carlos Nelson de la Cruz fue acribillado en una plaza en 2008. Su madre buscó a quienes dispararon y logró que terminen en prisión. Pero ahora no puede dormir tranquila por la promesa de venganza de los condenados.
En 2010, el Tribunal Oral Criminal 6 de Morón dio a conocer su veredicto por el crimen de Carlos Nelson de la Cruz, un muchacho de 20 años que fue acribillado en una plaza dos años antes. Por el hecho, fueron condenados dos jóvenes, que previamente habían sido buscados y encontrados por la propia madre de la víctima. Parecía que la trágica historia terminaba pero los problemas continuaron.
Es que la mujer desde entonces vive un verdadero infierno, acosada y amenazada por los amigos y familiares de los homicidas, quienes hasta prometen venganza matando a sus otros dos hijos.
En diálogo con este medio, Josefina Medina, madre de Carlos, expresó: "esta gente me arruinó la vida, quitándome a mi hijo de la peor manera, fusilándolo por la espalda por nada, y cuando creí que ya podía quedarme tranquila, me hacen vivir una pesadilla, con amenazas, aprietes, de todo, al punto que mi salud está muy mal, como derivación de esta situación que es horrible".
"A veces me cruzo con la familia o los amigos de los asesinos de Carlos y recibo una lluvia de insultos, no me dejan caminar. Lo llevo a mi nene de 11 años a la escuela y tengo que andar cambiando los recorridos, porque vivo con miedo. Es que me dicen que me van a matar o a mis hijos, para que sufra", indicó Josefina.
La mujer vive con el chiquito y otro hijo, de 24 años, en una humilde vivienda de la localidad de Libertad. "No podemos irnos, porque no contamos con los recursos necesarios para mudarnos, comprar una casa. Lo intenté, pero con lo que podemos recibir por esta casita no alcanza para nada. Es muy difícil todo esto", señaló la mujer.
Carlos murió el 26 de abril de 2008, pero el ataque había ocurrido dos días antes. "Le pegaron cinco tiros, por la espalda. El estaba en una plaza con sus amigos. Quedó muy herido, pero falleció dos días después. Fueron Emanuel Avila y Rodrigo Fernández, que llegaron armados en un auto con vidrios polarizados", recordó la mujer.
Tras el hecho, la mujer esperó que la justicia y la policía lograran la captura de los malvivientes. Pero el tiempo pasaba sin novedades. Así, un día optó por salir a la calle a buscar a los sujetos. 'Hice de todo, me metí por todos lados, hasta me disfracé para entrar en boliches. Cada dato que me pasaban, yo lo seguía. A veces no conducían a nada, pero me fui acercando. Hasta que los encontré. Y la policía los pudo capturar', indicó Josefina.
Como se dijo, la sentencia llegó en 2010, con 15 años de prisión para Avila y 20 para Fernández.