San Martín y Tres de Febrero fueron los distritos de la región más afectados por el temporal, que dejó también sus consecuencias en Morón, Hurlingham e Ituzaingó.
La violenta lluvia -en pocas horas cayó el agua que habitualmente lo hace en todo abril- provocó, la inundación de un amplio sector de Villa Hidalgo, en San Martín, donde el municipio debió evacuar a entre 60 y 70 vecinos, a los que se sumaron otros 15 de diferentes barrios.
Los afectados fueron trasladados al Centro Municipal de Educación Física (CEMEF) de José León Suárez, donde recibieron ropa de abrigo, alimentación y controles sanitarios.
También en el Barrio Independencia de Suárez la tormenta provocó trastornos, al igual que en Villa Maipú, donde el agua ingresó al interior de las viviendas, generando importantes daños materiales y la bronca de los lugareños.
Defensa Civil del municipio encaró un operativo de emergencia junto a Bomberos Voluntarios y distintas dependencias municipales, desagotando casas, limpiando sumideros y trabajando con máquinas retroexcavadores en la zona próxima al río Reconquista.
En Tres de Febrero, Ciudadela volvió a sufrir las consecuencias de la tormenta, y la zona próxima a la avenida General Paz quedó bajo el agua, como la colectora de esa arteria, avenida Rivadavia y Ramón Falcón, al igual que la avenida Maldonado, bajo la cual se ubica entubado el arroyo del mismo nombre.
Distintos sectores de Morón, Hurlingham e Ituzaingó en tanto, también resultaron anegados, obligando a los conductores a realizar distintos rodeos para llegar a destino.
El transporte sufrió asimismo las consecuencias del meteoro: los ferrocarriles Mitre y Sarmiento estuvieron interrumpidos hasta avanzada la mañana, y en el caso de este último, el suicidio de un peatón alrededor de las 11.30 en el paso a nivel de la calle Rawson, entre Morón y Haedo, se volvió a interrumpir el servicio, que se normalizó pasado el mediodía. También hasta pasado el mediodía estuvo interrumpido el ramal Temperley-Haedo.
A las líneas de colectivos no les fue mejor: los anegamientos obligaron a las unidades a realizar rodeos y a sortear congestiones, y también hubo micros que quedaron literalmente atrapados en lugares muy inundados. Además, a raíz de los problemas en el Sarmiento, la línea 136 se vio desbordada, y sus escasos micros no se detenían en numerosas paradas.