La llamativa fuga de un sujeto condenado por un crimen provocó la exoneración del director del penal y un reordenamiento interno.
Una vez más, la cárcel de Ituzaingó está en el centro de la tormenta. Nuevamente, por gravísimas irregularidades. El año pasado, el predio fue noticia cuando los vecinos de los alrededores contaron que los internos salían con total impunidad y armaban picados de fútbol en la vereda mientras consumían alcohol. Ahora, el escándalo volvió a estallar en el lugar con la fuga de un sujeto condenado por el homicidio de Franco Campeggi, un nene de 12 años fusilado en el robo a un cyber. Por esta situación, el director del penal fue exonerado, y se produjo un reordenamiento interno, dispuesto por el Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense. “Creemos que la fuga del interno obedece a disputas entre las autoridades del penal. Es un hecho gravísimo”, reconoció una alta fuente de la cartera provincial a este medio. La situación se torna desesperante para la familia de Franco, asesinado en septiembre de 2007. En julio de 2010, la Justicia condenó por el crimen a Fernando Avallay, el hombre que disparó a la cabeza del pequeño, que fue sentenciado a perpetua. Mientras tanto, su cómplice Carlos Antonio Godoy recibió una pena de 28 años de cárcel. Este último sujeto estaba detenido en el penal de Ituzaingó. El 22 de setiembre pasado, a las 5.30 de la tarde, Godoy se fugó del predio, ubicado a pocas cuadras de la casa de la familia de Franco. La madre de Campeggi, tras enterarse de casualidad del caso, pudo hablar con autoridades del Servicio Penitenciario, quienes le confirmaron que la fuga comenzó en la escuela del penal, donde Godoy trepó un muro, luego subió un alambrado perimetral, saltó un segundo muro y finalmente se alejó. “En el servicio me recibieron el sábado, se hicieron cargo de que no vale ninguna excusa y me dijeron que un guardia lo vio cuando ya se iba, pero pensó que era un vecino que había salido a correr. También reconocieron que hace unos meses habían retirado al vigía del punto por donde escapó porque pensaron que no hacía falta”, contó la mujer en declaraciones periodísticas. Lo cierto es que la mujer se enteró de la fuga cinco días después de que ocurriera. “Me llegó como un rumor. Mi hermano es cartero, escuchó algo y me lo contó. El Servicio Penitenciario Bonaerense no nos avisó, al principio incluso se lo negaron a varios medios que los llamaron para consultar”, expresó la mujer. “Es una fuga como mínimo atípica, se va solo y a plena luz del día. A no ser que tengan guardias ciegos, uno tiende a pensar que a él le abrieron”, señaló. También dijo que de entrada hubo “una imprudencia inconcebible” al enviar a un preso peligroso y con antecedentes de fugas a un penal que no es de máxima seguridad. “El estaba en la unidad 21 de Campana, que sí es de máxima seguridad, pero el Tribunal ordenó el traslado a Ituzaingó, algo que me gustaría que me expliquen”, indica.