Mientras que las empresas de energía pidieron un “uso racional” del servicio ante la ola de calor que afectó a gran parte del país, los cortes de luz siguieron perjudicando a numerosos usuarios en la región, Ciudad Jardín, El Palomar, Caseros, Santos Lugares, Morón, Hurlingham, San Martín y Villa Lynch resultaron las localidades más afectadas. Tras el nuevo récord de consumo eléctrico, se registraron cortes de energía en diferentes puntos de la Capital y el Conurbano. Con una demanda récord de electricidad de 20.209 megavatios, según el Ministerio de Planificación Federal, la posibilidad de aliviar las redes eléctricas “fatigadas” por tantos días de calor resultó imposible. La Asociación de Defensa de Derechos de Usuarios y Consumidores (ADUCC) denunció que el 40 por ciento de los usuarios de Edenor, EDESUR y Edelap, sufrieron interrupciones o baja tensión eléctrica. El calor dio un respiro pero los cortes de luz siguieron. Porteños y habitantes del conurbano ya suman dos semanas de inconvenientes con falta de luz, agua, refrigeración y ascensores. En el oeste del conurbano bonaerense, más precisamente en Caseros y en San Martín, las quejas de los usuarios arreciaban por lo extenso de los cortes de luz. El propio jefe del gremio Luz y Fuerza, Oscar Lescano, confirmó que el problema en el sector no era de generación, sino de “distribución” de la electricidad. En tanto, vecinos de Hurlingham señalaron que tras una interrupción en el servicio, “la luz volvió pero con fases que oscilan entre 175 y 150 volts, lo cual representa un peligro porque los artefactos se pueden quemar”. Vivir a oscuras Una de las localidades que más sufrió las interrupciones del servicio fue Ciudad Jardín, en el distrito de Tres de Febrero, donde los cortes se prolongaron, en algunos casos, por períodos superiores a las 24 horas. “Apenas empezaron las altas temperaturas me cortaron la luz algunas veces, los primeros dos o tres días, pero en lapsos de 3 o 5 horas. Ya al cuarto día de calor padecía mis primeras 24 horas continuas sin corriente, increíble. Al día siguiente, otras 18 horas sin luz. Un día más tarde, otras 23 horas seguidas de interrupciones. A todo esto, recibía debajo de la puerta la boleta para pagar de Edenor. Parecía una cargada lo que me hacían”, indicó a este suplemento Mario, habitante de Ciudad Jardín. Por su parte, Mariana, vecina del barrio, afirmó que “estuve dos semanas con cortes diarios, de 4, 8, 12 horas, una locura. Todos los días con interrupciones y nada se solucionó. Obviamente, tuve que tirar toda la comida del freezer y la heladera. Aún ahora, que mermó la temperatura, me volvieron a cortar. Pero qué plan tiene la empresa? Aguantar con alambre la demanda de energía? La idea es que pasemos todo el verano así? Sinceramente, da la sensación que no se busca una solución definitiva a este problema, sino que se van tapando agujeros como pueden”. “Casi todos los días me cortan la luz, qué esperan para arreglar de una vez esto? Si todo el verano va a ser así, me obligan a mudarme, es una locura. Yo trabajo desde mi casa y me están perjudicando notoriamente, no puedo trabajar sin electricidad. Obviamente pensé que para noche buena no me iban a cortar, pero sí, noche buena a oscuras también, muertos de calor, sin agua, nada frío para tomar. Qué alguien haga algo por Dios, así no se puede avanzar, así no se puede vivir”, subrayó Hernán, poblador de Ciudad Jardín.