Un año y medio después de la inauguración del paso bajo nivel de la calle Matienzo en El Palomar -que une los distritos de Morón y Tres de Febrero bajo las vías del Ferrocarril San Martín-, vecinos de la zona señalaron que en horas pico se registran importantes congestionamientos.
Ubicado en la intersección de la Ruta 201 y Matienzo -frente al Colegio Militar de la Nación- el paso bajo nivel, de más de 200 metros de largo y 4,10 metros de alto, demandó una inversión de 130 millones de pesos del Gobierno Nacional, y fue construido para beneficiar a la circulación vehicular que desde Hurlingham se desplaza hacia Caseros y desde distintos puntos de Morón a Ciudad Jardín, entre la que se cuenta los colectivos de las líneas 53, 182 y 326.
La obra de construcción del bajo nivel -iniciada en la anterior gestión de gobierno- se extendió más de lo previsto, como ocurrió con emprendimientos similares en otros puntos del conurbano.
Habituales embotellamientos
El cruce subterráneo que conecta a Morón y Tres de Febrero, permite el paso de tránsito liviano y pesado en ambos sentidos de circulación, y formó parte de un emprendimiento que incluyó puentes para las calles ubicadas a ambos lados de las vías, Rosetti e Itacumbú.
Si bien el túnel contribuyó a la disminución de accidentes en el paso a nivel y facilitó el flujo vehicular desde Ciudad Jardín o Hurlingham hacia Caseros o Morón, este suplemento pudo constatar el embotellamiento de autos que se produce en el sentido inverso, en las horas de mayor tráfico: de 12 a 13.30 y de 17 a 19, congestión que igualmente es menor a la que se registraba cuando estaba el paso a nivel: la fila por la Ruta 201 llegaba casi hasta el Camino de Cintura, y la intersección de esa arteria con la salida del cruce con barreras era muy desordenada, por la cantidad de giros que se realizaban.
Sobre las razones por las que ahora hay congestión, hay varias explicaciones: hay quienes hablan de un mal diseño de la salida del túnel en la zona Sur, que transformó a dos calles muy transitadas -Nelson Page y Pedernera- en arterias con menor circulación, especialmente en el caso de Pedernera, obligando a todo el tránsito a desplazarse por Itacumbú y luego Victorica para dirigirse hacia Morón.
“Antes los autos salían de la barrera y podían tomar por Itacumbú, o por Nelson Page para ir hacia Morón o Haedo, o tomar por Urquiza para luego tomar Marconi, alternativa que ya no existe”, afirmó un vecino, Andrés.
Otros apuntan a que pese a que Itacumbú es angosta, con dos carriles por mano, es habitual el estacionamiento en la mano hacia Caseros, reduciendo la capacidad de la calle en un 50 por ciento.
Y otros se quejan por el semáforo ubicado en el cruce de Itacumbú y Misiones, necesario para el paso de los peatones, y para ordenar la circulación de los colectivos de las líneas 182 y 326.