Ante la sucesión de hechos en la región, la Casa del Encuentro solicitó a la Justicia "mayor compromiso para prevenir los desenlaces trágicos, escuchando a las víctimas".
La región sigue conmocionada por el doble femicidio de San Martín registrado el domingo: el caso de Pablo Peralta, acusado de asesinar a su ex concubina de 49 años, Silvana Eiriz, y a la hija de la mujer, Valeria Gioffre de 23, como consecuencia de un "ataque de celos" según describió Peralta en una carta encontrada en la escena de los crímenes.
Tras el asesinato de Wanda Taddei, que fue prendida fuego por su esposo en 2010, se vienen multiplicando en todo el país los casos con mujeres atacadas de esta manera. En la zona el triste fenómeno se repite, con tres casos fatales y decenas de episodios de víctimas heridas de gravedad, mientras se reclama un mayor compromiso desde la Justicia para prevenir los desenlaces dramáticos escuchando a las víctimas cuando piden ayuda.
"Estos femicidios, estas mujeres incineradas, desde el asesinato de Wanda como un efecto espejo, como una seguidilla de casualidades que no son tales, en la mayoría está presente el alcohol, el agresor habla de accidente y todas las familias hablan de antecedentes previos de violencia sexista", sostuvo la organización La Casa del Encuentro acerca de las características centrales de la modalidad.
Asimismo, desde ese espacio indicaron que el gran objetivo del agresor es "dominar, controlar, poseer el cuerpo, la vida, la historia y marcar a fuego el objeto de posesión que es la mujer".
"Ante la insuficiente investigación de parte de la justicia, tenemos en la Argentina jueces que consideran que uno más uno es dos, a la hora de llevar adelante una investigación de posible femicidio, pero en la temática de la violencia hacia las mujeres los factores sociales y culturales son lo que diferencia estos femicidios de los asesinatos en general, saber escuchar los relatos y los antecedentes, entender el circulo de la violencia y sus implicancias individuales y colectivas", manifestaron en el escrito de la Organización No Gubernamental.
Pero, además, explicaron que "en muchos casos son las familias las que denuncian los antecedentes de violencia de estas relaciones, mientras que el denominador común en estos casos fue y sigue siendo la impunidad".
"Muchas veces el agresor encuentra la forma de quedar fuera de toda responsabilidad, justificando que el también fue víctima, ya que en algunos casos ellos están con leves quemaduras", señalaron.