El homenaje se denomina “Grito de justicia” y se realizará este mièrcoles desde las 18 horas en la intersección de las calles Pueyrredón y Chivilcoy, de Villa Ballester. Allí, el 8 de febrero del año pasado, falleció arrollada por un patrullero Beatriz Sanfelia, una mujer de 81 años.
Desde entonces, la causa avanza por el compromiso de los familiares de la víctima, que esperan un pronto juicio oral y penas ejemplares para los dos efectivos, responsables de un móvil que circulaba a más de 100 kilómetros por hora, sin las sirenas encendidas, a contramano y con un conductor que ni siquiera contaba con licencia.
Silvia Policella es hija de Betty, apodo de la mujer víctima del hecho fatal, quien reveló al Suplemento Noroeste que “compañeros de la fuerza policial bonaerense intentaron favorecer la situación procesal de los efectivos comprometidos con el homicidio, incluso desvirtuando algunas pruebas, pero se pudieron probar las circunstancias del hecho, con mucho trabajo y el apoyo de vecinos, pero también de asociaciones de familiares de víctimas”.
El 8 de febrero de 2016, Sanfelia salió a hacer las compras con uno de sus nietos, que debía concurrir a clases particulares de matemáticas, pero una camioneta policial fuera de control la arrolló y la mató. En noviembre pasado la mujer hubiera cumplido 82 años. En el mismo hecho, una niña, de 10 años, que estaba frente a una verdulería sufrió heridas de consideración y de las que todavía le quedan secuelas.
El fatal siniestro fue protagonizado por un móvil del Comando de Prevención Comunitaria de San Martín, dependiente del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, conducido por un joven agente de 22 años que aprendía a manejar y no tenía aún la licencia, y secundado por un oficial con mucha experiencia en la Policía bonaerense.
Se trata del agente Walter Lazo Quispe, que estaba al volante del móvil sin tener registro, y que desde entonces se encuentra detenido, y su compañero Andrés Cedrón, un oficial con tres décadas de experiencia en la fuerza. “Este hombre es quien debía estar manejando el móvil. Es el mayor responsable. Incluso, le pagaban por cuidar el patrullero, un adicional. Pero dejó el vehículo al mando del joven. Mi mamá estaría viva si manejaba alguien con experiencia”, dijo Policella.
En su defensa, los uniformados argumentaron que esa mañana venían en emergencia por una alarma que se había disparado en la sucursal San Andrés del Banco Galicia, tras haber participado de un procedimiento en villa Las Ranas. “El pequeño detalle es que ellos iban para el otro lado. Es una falsedad lo de la alarma. Acá hubo impericia, y un joven con tres meses en la fuerza, sin registro de conductor, que venía a velocidad excesiva, y en lugar de frenar, aceleró”, dijo la hija de la víctima.
Luego precisó que “la fiscal Ana De Leo nos dice que la instrucción está finalizada, aunque todavía no se fijó la fecha del juicio”.