La llamada “Banda de los 6” es un capítulo aparte. Es que la justicia viene tras sus pasos desde fines del año pasado, pero siempre logran evadir el cerco. Mientras tanto, no paran de cometer golpes bajo su sello característico: chocan en la calle el auto de sus víctimas, las raptan en los vehículos, las obligan a llevarlos a sus hogares y los desvalijan. La semana anterior fue el turno de un ciudadano libanés, a quien dejaron si nada en su casa de Ituzaingó. Los casos se reiteran con una frecuencia pasmosa. De los casos que trascendieron, ya pasaron una familia entera de Villa Luzuriaga, un matrimonio joven chocado en Ramos Mejía y dos hermanos empresarios. Hay sospechas ciertas de otros hechos cometidos en General Paz y hasta en la autopista Riccheri. Pero el problema es la capacidad de obtener información sobre las pesquisas que tratan de acorralarlos. Hasta ahora se sabe que su base de operaciones, más o menos fija, es la villa Carlos Gardel, y que se mueven en general con dos automóviles: un Bora y un Vectra.