El fin del tercer ciclo de Ricardo Caruso Lombardi dejó un saldo negativo que tendrá que revertir el próximo entrenador. Además del promedio, el Matador estuvo lejos del arco rival y recibió muchos goles.

Los números son siempre fríos y terminantes y determinan que, de los veintiséis equipos que participaron en los dos torneos del año, Tigre es el que menos sumó. De los 28 encuentros, el Matador se impuso solamente en cinco de ellos, empatando en seis y cayendo en los 17 restantes o sea, que, captó solamente el 25% de los puntos en disputa. En dichos cotejos, solamente logró convertir 25 goles (o sea un promedio de 0,89 por partido) y recibió 43 (más de 1,50 por encuentro) y como corolario de todo ello, el promedio bajó 207 milésimas. Claro que todo ello tiene su explicación y es el corolario de una errática política que tuvo su corolario en la segunda mitad del año, en donde el club produjo una renovación casi total de su plantel, con las emblemáticas 26 contrataciones efectuadas por el propio Ricardo Caruso Lombardi, quien acaba de ponerle punto final a su tercer ciclo como entrenador del club.

El final lo encontró como casi todo el semestre, realizando un más que aceptable partido ante Temperley, pero yéndose una vez más con las manos vacías. Se puso en ventaja antes de los diez minutos, un rato después debió haber ampliado el marcador pero el juez invalidó erróneamente una jugada que había terminado en gol y luego, no pudo soportar toda la presión del equipo local y terminó cayendo por dos a uno marcando que, aquella aislada ante Estudiantes de La Plata, haya sido la única victoria del semestre. Para colmo, Ricardo Caruso Lombardi, que decidió dar por terminado su tercer ciclo, recibió un hostigamiento constante de parte de los hinchas de Temperley que se encontraban en la tribuna que da espaldas a los bancos de suplentes. ‘No aguanto más esta violencia que hay en el fútbol‘, dijo Caruso, quien también dejo abierta la puerta para retirarse como entrenador. ‘¿Si algún día voy a volver?, ya tengo 55 años‘.

Pero a su vez, en sus declaraciones, el Tano, como se lo conoce, también puso el acento en errores habituales que han sido una constante en los últimos tiempos y que han perjudicado al Matador. ‘Lo quiero mucho a este club, me voy para que no lo sigan cagando‘. También hubo otro factor que influyó: las constantes lesiones.Pero lo cierto que es Tigre ya debe dejar atrás este año, el peor desde que regresó a Primera División y ponerse a pensar quien será el conductor de un barco que parece a la deriva. Para ello, ya suenan tres nombres: uno de ellos es el Omar de Felippe, recientemente desvinculado de Vélez Sársfield, otro el de Walter Otta, que llevó a Deportivo Morón al ascenso a la B Nacional y a la semifinal de la Copa Argentina y a Sebastián Battaglia, que de esa manera haría las primeras armas conduciendo a un equipo en Primera División.

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