El notorio cambio de actitud de parte del ultrakirchnerismo respecto del Santo Padre es una muestra de que no pocas veces en el gobierno prima el pragmatismo. La duda es si volverá a suceder tras la caída de la cláusula RUFO

Ni la mente más imaginativa podría haber descripto hace un año y medio el cuadro que se dio este sábado en el Vaticano, con el Santo Padre compartiendo un almuerzo con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y sobre todo departiendo amablemente con una delegación ultrakirchnerista, integrada mayoritariamente por representantes de La Cámpora.

Es verdad que hace rato que el kirchnerismo ha tomado al Papa como 'propio', pero no deja de contrastar con la mezcla de consternación y sorpresa que se dio el 13 de marzo de 2013, al conocerse que Jorge Bergoglio era el elegido. Dio la coincidencia de que en ese momento estuvieran sesionando las dos cámaras del Congreso, con lo cual el oficialismo quedó aún más expuesto. En Diputados, la noticia la dio el propio presidente de la Cámara, Julián Domínguez, un hombre muy cercano a la Iglesia, que no ocultó su algarabía: "Quiero anunciar a la Cámara que ya hay Papa y es argentino: ¡el cardenal Bergoglio!", exclamó emocionado.

Transcurría en ese momento un homenaje por la muerte de Hugo Chávez, y el demócrata mendocino Omar De Marchi pidió un cuarto intermedio de media hora. "En este momento está hablando al mundo el nuevo Papa, nuestro cardenal Bergoglio, el Papa argentino. Creo que merece como mínimo que los diputados podamos, al menos televisivamente, presenciar este momento tan importante para nuestro país", expresó el legislador. Pero la moción se puso a consideración y el oficialismo la rechazó, prosiguiendo el homenaje a Chávez.

En el Senado, la reacción no fue muy diferente, y primó la frialdad oficialista. Esa misma tarde la Presidenta de la Nación dio un discurso en Tecnópolis en el que habló de "un día histórico", señaló que "por primera vez en los dos mil años va a haber un Papa que pertenece a Latinoamérica", le deseó "toda la suerte del mundo", pero ni lo mencionó por su nombre, ni hizo referencia a su condición de argentino.

Al día siguiente, en la Legislatura porteña, el presidente del bloque del Frente para la Victoria, el camporista Juan Cabandié, abandonó la sesión junto a sus compañeros de bancada para no participar del homenaje al nuevo Papa.

La manera cómo con el correr del tiempo el kirchnerismo modificó sustancialmente su postura frente al Papa argentino es una muestra de la plasticidad con la que puede llegar a cambiar radicalmente de actitud. Es lo que pasó por ejemplo con el pago a Repsol por YPF. Es lo que muchos auguran que podría llegar a suceder en 2015 con los fondos buitre. Vencida la cláusula RUFO, sugieren que el gobierno encontraría la manera para modificar su discurso y actitud, para llegar a un acuerdo que permita enderezar la economía rumbo al final de su gestión.

Convengamos que son más los que sostienen que, ante la radicalización asumida por el kirchnerismo en la materia, no es probable albergar expectativas en ese sentido. Los que opinan lo contrario hablan de una puerta que ha dejado abierta el propio Axel Kicillof con vistas al próximo año, respecto de que entonces llegarán los dólares que hoy escasean. Son señales que se interpretan solo en ese sentido.Con todo, los economistas trabajan con tres escenarios posibles. Uno habla de la radicalización del gobierno, que no es sino la continuidad del camino adoptado desde que se abortó una solución del diferendo con los holdouts a través de un grupo de bancos; el otro sugiere un acuerdo inmediatamente caída la cláusula RUFO, que es el que entusiasma a los empresarios más complicados con el panorama actual; y el tercero es también un acuerdo, pero avanzado el año próximo.

Sólo en la opción 2 las perspectivas económicas auguran un ingreso importante de dólares y una salida de la recesión con un crecimiento similar al pronosticado en el curioso proyecto de Presupuesto que acaba de enviar el Poder Ejecutivo al Congreso. Pero los que sugieren 'no hacerse los rulos' esperando un cambio en la postura oficial advierten sobre una presunción que se habría instalado en el equipo económico del gobierno: que una solución con los fondos buitre no abriría los grifos para la llegada de dólares e inversiones y ponen como ejemplo las altas tasas que Daniel Scioli encontró cuando salió a colocar deuda inmediatamente después de que el gobierno llegó a un acuerdo con el Club de París. Sin garantías de un futuro venturoso inmediato, prefieren no sembrar para el sucesor.

Así las cosas, el gobierno se habría dedicado a calcular si los dólares alcanzarán para llegar a fines de 2015 y mantener entonces el status quo hasta el final del mandato, de modo tal de llegar al 10 de diciembre sin arriar las banderas. Es el cuadro que más los entusiasma.

Volvamos al Congreso, donde una vez más el oficialismo dio muestras de lo que considera "firmeza y fortaleza". En el Senado, volvió a sentar a Amado Boudou al frente de la sesión, y ya la oposición dejó entrever en sus discursos que intuye que así transcurrirán todas las reuniones hasta fines de 2015. Y en Diputados, aprobó la controvertida ley de abastecimiento. Eso sí, sin sobrarle nada, con lo justo. Pero lo hizo.

Al cerrar el prolongado debate de más de 14 horas, la presidenta del bloque oficialista, Juliana Di Tullio, dio señales del rumbo del gobierno. Al referirse a la inflación, pidió a la oposición que deje de hablar del 40%, "porque no se sabe de dónde sacan esas cifras", aunque admitió un índice del 22%. Y culpó de la suba de precios a las "cadenas de supermercados" y a "la posición dominante", preguntándose si "Cristina sube los precios. ¿Va con la maquinita a remarcar y sube los precios?". Y advirtió luego que "si otra vez nos proponen enfriar la economía para bajar la inflación, nosotros decimos: 'No, gracias'. Tenemos otras alternativas. Contamos con un plan económico basado en otros preceptos como el crecimiento con inclusión social y el consumo".

Habría que hacerse a la idea de que el gobierno no se saldrá de ese libreto descripto por la jefa kirchnerista alrededor de las 2 de la madrugada, sino que, por el contrario, buscará profundizarlo.

Horas antes, en el Senado, el jefe del bloque radical, Gerardo Morales, le advertía a los oficialistas: "¡Sigan nomás! ¡Así vamos! Van a chocar la economía, van a chocar al país". Poco después, desde esa misma bancada la senadora Laura Montero trazó otro duro diagnóstico: "¡Han hundido su gestión! ¡Van a hundir su gestión! ¡Están hundiendo al país y están sometiendo a la pobreza y a la miseria a millones de argentinos!".

Dos visiones contrapuestas, en el mismo ámbito. El mismo día el dólar marginal llegaba a los $ 15, una barrera psicológica que venía desvelando al gobierno. Y si bien es cierto que, como dijo el jefe de Gabinete, "la confianza de un país no se mide por el dólar blue", es innegable que esa cotización incide en la economía real, con la remarcación de precios que si bien no hace Cristina, sucede sin encontrar techo.

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