Al acusado de matar a Ángeles Rawson no le quedan muchas alternativas de evitar la prisión perpetua. Uno de los últimos intentos será el lunes, cuando sus abogados expongan, esta vez, por el procesamiento que dispuso el juez al calificar el hecho como femicidio agravado y abuso
Jorge Néstor Mangeri (45) ya no tiene muchas alternativas de evitar la prisión perpetua. Uno de los últimos intentos, antes del juicio oral, será este lunes cuando sus abogados defensores expongan ante los jueces de la Cámara del Crimen, que fijó audiencia para tratar la última apelación, ésta vez por el procesamiento que dispuso el juez al calificar el hecho como femicidio agravado y abuso sexual.
Si la Sala VI de la Cámara del Crimen, integrada por los jueces Mario Filozof, Julio Lucini y Ricardo Pinto, no acepta los argumentos de la defensa y deja preso a Mangeri por los mencionados delitos, el portero detenido por el horrendo asesinato e intento de violación de la estudiante Ángeles Rawson (16) quedará a un paso del juicio oral que podría terminar con la condena a perpetua, la máxima pena que estipula el Código Penal Argentino.
El procesamiento
A esta situación se llegó porque el juez de la causa, el doctor Javier Feliciano Ríos, procesó el 22 de noviembre pasado al portero por los delitos de 'abuso sexual con acceso carnal en grado de tentativa agravado por haber causado un grave daño a la salud física de la víctima y femicidio agravado'. El magistrado, que hasta ese momento lo mantenía procesado por 'homicidio simple', agravó la calificación al tener en sus manos el informe completo de la Junta Médica que determinó que, previo al crimen, hubo un intento de violación de la menor.
En la audiencia del lunes, como si fuese un juicio oral, expondrán todas las partes. Lo harán los defensores, Miguel Pierri y Marcelo Biondi, el fiscal de Cámara, Ricardo Sáenz, y el abogado y ex fiscal Pablo Lanusse, que representa Franklin Rawson, padre de Ángeles.
La discusión sobre la calificación es la última batalla que tienen los defensores de Mangeri antes del juicio oral y público. Ya no les quedaron argumentos para seguir cuestionando las muestras de ADN, que llegaron a plantear que habían sido plantadas, o de la cadena de custodia de la prueba científica o de supuesta contaminación, entre otros planteos que han sido rechazados.
Mangeri, cuando fue indagado por quinta vez, días antes del procesamiento, optó por hablar y dar su versión de los hechos. Pero, evidentemente, pese a que tuvo tiempo de prepararse para contar su historia y responder a las preguntas, cometió todos los errores habidos y por haber. Dicho de otra manera, fueron tan evidentes las contradicciones que lo dejó aún más comprometido en la causa.
En las uñas
Para justificar las lesiones que tenía en su cuerpo (que para el juez y los peritos eran compatibles con las maniobras de defensa de Angeles, quien se llevó debajo de sus uñas el ADN de Mangeri), el ex portero del edificio de Ravignani 2360 contó una increíble caída de una escalera cuando estaba pintando su departamento, lugar que según otros testigos ya había terminado de pintar antes del fatídico 10 de junio, cuando se produjo el asesinato. 'Me pinché y raspé con un fierro y con unos clavitos que había en la pared. Lo que pasó es que perdí el equilibrio con la escalera cuando estaba pintando y me golpeé con un fierro que tiene la ventana y unos clavitos que tenía la pared', dijo sin sonrojarse. Ahí aseguró que había sido el lunes 10, pero después de un cuarto intermedio y de hablar con su defensor, cambió el día por el miércoles 12. Tuvo que corregir sobre la marcha porque se le superponían otros supuestos hechos que ya había presentado como coartada.
Néstor Mangeri, con su voz aflautada y un relato confuso, ensayó una serie de explicaciones que no convencieron a nadie. Y eso, a la hora de analizar su situación, pesará sobre la decisión de los magistrados.
Lo que ha podido demostrar hasta el momento el juez Ríos, con un gran caudal de pruebas tanto testimoniales como científicas e indiciarias, es que Angeles fue a la clase de gimnasia a la mañana como lo hacía todos los lunes, para luego regresar a su departamento de la planta baja del edificio de la calle Ravignani, aunque nunca ingresó, pues ahí se encontraba su hermanastro durmiendo y la empleada doméstica, Dominga, que no escuchó nada.
La menor pudo haber sido llevada, mediante un engaño, al departamento de la portería o a algún otro lugar del edificio. En la portería, pese a que en su primera declaración la esposa de Mangeri dijo haber estado, después se desdijo y confesó que ella ese día se encontraba en la casa de sus padres, en la provincia.
Angeles sufrió un intento de violación, del que defendió arañando a su agresor.
Después fue estrangulada y asfixiada manualmente. Fue tan brutal el ataque que el asesino le destrozó el rostro, le rompió dientes y le fracturó costillas, entre otras lesiones gravísimas. Finalmente, aunque todavía no hay evidencias de cómo se deshizo del cuerpo y en qué momento, probablemente el cadáver envuelto en bolsas de residuos fue dejado en algún contenedor de basura de la zona. Esto se estima, con cierto nivel de certeza, porque cabe recordar que el cadáver fue hallado en el predio del Ceamse de José León Suárez, donde llegan los residuos de gran parte de la capital federal.
Después de la audiencia de mañana, y si no surge alguna sorpresa, el juez Ríos comenzará a redactar la elevación a juicio, el que se realizaría en 2014 y podría terminar, a juzgar por las pruebas que ha reunido tanto el magistrado como la fiscal Paula Asaro, en una condena a perpetua.