Fue el comienzo de la causa conocida como
'La Ruta de la Efedrina', lo que generó, además de varias condenas, un verdadero escándalo debido a que nadie hasta ese momento había regulado el ingreso indiscriminado de dicho precursor químico que se importaba y
vendía sin mayores problemas con la intervención, incluso, de importantes y tradicionales laboratorios nacionales.
La efedrina, el precursor con el que se producen distintos tipos de metanfetaminas, ya no ingresa a la
Argentina. Pero el país, está lejos de ser considerado libre de producción de drogas sintéticas. Es más, en los últimos dos años se ha detectado una verdadera
explosión de laboratorios de "pastillas" y sustancias que se comercializan, especialmente, en fiestas electrónicas y boliches bailables. Se trata de un negocio que, por magnitud, genera
más dinero incluso que el tráfico de cocaína. Y ha crecido tanto que, en algunos expedientes, se ha podido demostrar que desde
Buenos Aires se abastecen otros mercados regionales.
El 26 de setiembre del año pasado, en un pequeño departamento de la calle Viamonte, en el microcentro porteño, hallaron un laboratorio que había desarrollado un ciudadano español llamado
Francisco Ribas Rocher. Fue la Superintendencia de
Drogas Peligrosas de la Policía Federal, en el marco de una causa que instruyó el juez Norberto Oyarbide, que allanó el lugar y, además de capturar al "especialista químico", encontraron máquinas y herramientas para compactar pastillas y más de
20 mil comprimidos elaborados. Pero había materia prima para hacer otras cien mil dosis. En el mercado local, cada pastilla se vende a no menos de 150 pesos.
Pero hubo algo que, si bien se manejó en reserva, sorprendió mucho más. Días después, cuando se pensaba que habían dado con un laboratorio de éxtasis, en rigor habían encontrado un componente hasta ese momento desconocido: la metilona. Dicha sustancia, que recién se conoció en Holanda en el año 2004, no figura entre los componentes considerados ilegales por la Sedronar. La materia prima es un polvo blancuzco o amarillento que luego se procesa, según las fuentes consultadas.
O bien se fabrican comprimidos o se hace un líquido, conocido como "explosión", que se consume de distintas maneras. De cualquier forma, se trata de una droga altamente peligrosa y extremadamente adictiva.
Las distintas variedades de las denominadas
"drogas sintéticas", como se dijo, producen aún más ganancias que la cocaína. Pero además, le sacan otra gran ventaja, debido a que el tráfico es mucho más fácil y productivo por dos razones: primero son menos conocidas y, segundo, los volúmenes de estas sustancias son considerablemente menores.
"Con una bolsa del tamaño de un paquete de yerba mate del precursor 'sintético' se pueden generar ganancias que superan a lo producido con cien kilos de cocaína", según comentó un especialista.
Luego del operativo en la calle Viamonte, que fue denominado "Ibiza", tomó la posta
Narcotráfico de la Policía Bonaerense. Ahí la investigación estuvo a cargo del fiscal Marcos Borghi y del juez de Garantías Raúl Ricardo Alí, del Departamento Judicial Matanza. Cruces telefónicos probaron que el español preso en la calle Viamonte tenía relación con otra banda, desbaratada a finales del año pasado, que también producía drogas sintéticas y que comercializaba dichas sustancias en boliches, especialmente de las
zonas Oeste y Norte del Gran Buenos Aires. Este procedimiento se conoció como
"Manzanas verdes" y terminó con casi
una decena de detenidos y el hallazgo de varios laboratorios. Ahí, además, apareció otra sustancia extremadamente peligrosa que se utiliza como precursor químico: la quetamina, que es un anestésico de uso veterinario. Si bien la "Queta" tiene más años de uso que la Metilona, las cantidades que han aparecido ahora y las distintas formas de presentación para el consumo, son una novedad en el país.
Durante el verano, en la Costa bonaerense, siguiendo la misma ruta, agentes de Narcotráfico también encontraron laboratorios similares en distintas localidades de veraneo del Atlántico.
Los secuestros de drogas de este tipo fueron récord en la historia argentina. Mientras que la semana pasada, en una causa conexa a las anteriores y luego de analizar teléfonos a través de cruces telefónicos y la utilización del sistema de rastreo Vaic, dieron con otra megabanda, también con conexiones con las anteriores.
Hubo seis detenidos, tres hombres y tres mujeres, y
secuestraron 15.000 dosis de "Queta". En éste caso, se comercializaban en frasquitos tipo plumerillos. También incautaron otras drogas más conocidas, dinero y armas.
Pero lo que más llamó la atención, según las fuentes consultadas, es que la organización, que parece ser una célula de una banda mucho más importante, tenía los contactos y la logística para proveer drogas sintéticas a vendedores de otros países, tales como
Brasil, Paraguay, Chile y Uruguay. También se detectaron contactos que hacen sospechar que enviaban droga elaborada a Europa.
Ahora bien, ¿quién es el cabecilla que está por encima de todas estas bandas? ¿Se está formando, o ya está instalado, un cártel de este tipo de drogas en el país? ¿Hasta dónde llegan las conexiones de estas bandas?
Lo cierto es que las investigaciones aún están en curso. Todavía faltan respuestas.