Con la sola presencia de los dos traductores oficiales y tras los saludos y la entrega de regalos protocolares, Obama y Francisco se saludaron con un largo apretón de manos, aunque el Papa siempre mantuvo un semblante serio.
La reunión comenzó a las 10.30 (6.30 de Argentina), cuando el primer papa latinoamericano recibió al mandatario estadounidense en la Sala del Tronetto, anexa a la biblioteca.
Ambos posaron unos instantes ante los fotógrafos y después pasaron a la biblioteca privada, donde se sentaron uno frente a otro delante de un escritorio y el Papa le dijo en inglés: "Bienvenido, señor presidente".
Tras algunos minutos, se invitó a periodistas y fotógrafos a abandonar la sala y comenzó la reunión privada que se extendió durante 50 minutos, mucho más de la media hora habitual que duran las conversaciones del sumo pontífice con los jefes de Estado y Gobierno que lo visitan, informó la agencia de noticias