La Casa, ubicada en un palacio del seiscientos que se alza en el centro de Roma, fue fundada en marzo de 1976 por voluntad del Papa Pablo VI, como centro de recepción, espiritualidad y oración de los eclesiásticos que llegan a la ciudad desde diferentes partes del mundo.
En esta Casa, cercana al Senado italiano, estuvo alojado el cardenal Jorge Bergoglio, de 76 años, hasta el momento de recluirse esta semana en la capilla Sixtina para las votaciones del Cónclave. Ahora, ya Papa, pagó su cuenta.
En esa línea, anoche, luego de ser electo y cumplir con los rituales tradicionales -saludo a los fieles y bendición desde el altar de San Pedro-, el papa Francisco usó el pequeño autobús de los cardenales para ir con ellos hasta la Casa Santa Marta, contó Lombardi.
Francisco descartó "el auto solemne, con placa SCV1", la más alta de la Ciudad del Vaticano, añadió el vocero y relató que al dirigirse a Santa Marta para cenar, el flamante Pontífice dijo irónicamente a los demás cardenales electores "Que Dios los perdone".
Esta noche el nuevo pontífice Francisco "quitará los sellos del departamento papal para que se puedan iniciar las obras, que se prevén muy simples y rápidas", explicó asimismo el jesuita Lombardi.
El vocero, de cuyas explicaciones surgía un perfil de persona sencilla y austera, recordó que "en la capilla Sixtina, para el acto de homenaje de los cardenales", el papa Francisco estuvo en pie para recibirlo, "frente al altar y sin sentarse en su sitial".