Uno de los arrestados tiene 18 años y el otro, 17. Están acusados por el crimen de Lautaro Servín, ocurrido hace un mes. Fueron localizados por el análisis de las cámaras de seguridad y una pericia balística.
La Policía Bonaerense detuvo a dos jóvenes acusados de participar en el crimen de Lautaro Fabricio Leonel Servín, el adolescente de 17 años asesinado a tiros por motochorros mientras iba camino a la escuela junto a su papá en la localidad de San Francisco Solano.
Los detenidos fueron identificados como Lautaro Franco, de 18 años, y L.R., de 17. Ambos quedaron imputados por los delitos de homicidio calificado criminis causa y robo calificado por haber sido cometido en lugar poblado, en banda y con el empleo de arma de fuego en grado de tentativa. La investigación está a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción N°4 descentralizada de Almirante Brown.
La pesquisa fue desarrollada por el Departamento Homicidios de la Policía bonaerense en conjunto con la Superintendencia de Seguridad Región AMBA Sur II y la DDI de Lomas de Zamora.
A partir del análisis de cámaras de seguridad públicas y privadas, los investigadores reconstruyeron el recorrido de las motocicletas utilizadas por los autores antes y después del ataque, lo que permitió establecer que los sospechosos se movilizaban desde el barrio 2 de Abril. Además, testimonios de vecinos señalaron la existencia de una presunta banda dedicada al robo de motos que se reunía en una metalera ubicada sobre la calle El Jilguero, donde residía uno de los acusados.
Entre las pruebas incorporadas a la causa figura una pericia balística que resultó determinante para la investigación. Según informaron fuentes policiales, el estudio realizado mediante el Sistema Nacional de Identificación Balística (SAIB) determinó que una vaina calibre 9 milímetros hallada en la escena del crimen fue disparada por la misma arma utilizada en un hecho de abuso de armas ocurrido el 15 de mayo, causa en la que L.R. ya figuraba como imputado.
El análisis de teléfonos celulares secuestrados durante los allanamientos permitió también detectar conversaciones que, según los investigadores, evidenciarían maniobras para ocultar pruebas y entorpecer la investigación.
Tras permanecer prófugo durante varias semanas, Lautaro Franco finalmente se presentó junto a su familia en una dependencia policial y quedó detenido, mientras que L.R. fue interceptado por personal del Comando de Patrullas de Almirante Brown cuando circulaba en una motocicleta sin documentación.
El crimen del adolescente se produjo el 23 de junio pasado, cerca de las 7.40, cuando se dirigía al colegio junto con su padre Marcelo. En ese momento, ambos fueron interceptados por dos motochorros que intentaron asaltarlos.
Durante el ataque, uno de los delincuentes disparó varias veces contra Lautaro. Según el relato de su padre, cuando los ladrones advirtieron que todavía estaba con vida, volvieron a abrir fuego antes de escapar. Un vecino de la zona trasladó de urgencia al joven al Hospital Oñativia, donde los médicos confirmaron que había recibido un disparo en la espalda. Pese a los intentos por salvarlo, murió poco después.
“Él se les tiró encima. No me dejó llegar a cubrirlo. Él me cubrió a mí. Le dispararon y uno de los tiros le dio en el corazón. Se me murió en los brazos”, lamentó Marcelo.