"No es la primera vez que pasa en el barrio. Esta vez nos tocó a nosotros", asegura Elías Carpena, un vecino de Haedo que sufrió un robo en su casa, a plena luz del día, en el que los delincuentes se llevaron dinero, televisores, sábanas que tenía puestas en su cama, y hasta la pava silbadora.
El hecho, que sucedió el martes por la tarde pero recién trascendió hoy, fue descubierto por su mamá, quien cuando llegó a la vivienda, en Carriego al 1800, vio que las luces estaban prendidas y la ventana estaba abierta.
Al minuto llegó él y descubrió su casa revuelta y a su madre a los gritos. Ahí se dio cuenta de que la reja de la ventana del frente estaba doblada y de que fue por ese lugar donde ingresaron los malvivientes, presuntamente, de pequeña contextura física.
De inmediato, llamó a la Policía. "A los minutos cayó el patrullero, pero uno de los efectivos nos dijo que mucho no se podía hacer y sólo nos dio su palabra de aliento", contó el muchacho de 29 años, de profesión gestor.
Precisamente, el robo le costó un dolor de cabeza en su trabajo, ya que los malvivientes le llevaron el dinero de uno de sus clientes que le había dado para comenzar un trámite.
Además, los ladrones le robaron dos televisores de 32 pulgadas, una computadora portátil, las sábanas y frazadas que tenía puestas en su cama y hasta la pava silbadora que tenía en la cocina.
Por si fuera poco, los asaltantes tuvieron tiempo de tomar una gaseosa que tenían en la alacena y hasta de defecar en el baño.
"Cuando se enteraron de la noticia, algunos me dijeron que habían visto caminar cerca de acá a un hombre con un bolso azul grande; otros me decían que habían visto a un Bora salir arando, pero lo cierto es que nadie vio nada preciso", relató Carpena.
El joven contó que tras la visita furtiva de los policías, llamó a los canales de televisión. Horas más tarde de que haya salido la nota, los efectivos se hicieron presente tres veces en su vivienda para darle su apoyo e intentar recabar más pistas de lo sucedido.
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