El hecho ocurrió en la sede del
Banco Comafi, ubicado en Castro Barros y Belgrano de esa localidad del partido de Quilmes, cuando delincuentes rompieron a golpes de mazas el blindex del cajero automático.
Tras apoderarse inicialmente de ocho cartuchos con dinero del cajero, que minutos antes habían sido recargados, conteniendo cada uno de ellos unos
200.000 pesos aproximadamente, los delincuentes intentaron huir en varios vehículos.
Un efectivo de la seccional de Bernal que se encontraba caminando en la zona en tareas de vigilancia y observó el robo, interceptó a los delincuentes, quienes lo atacaron a balazos. En el tiroteo, durante el cual según testigos se efectuaron unos 40 disparos, uno de los ladrones resultó herido de un balazo en el pecho, por lo que fue subido por los cómplices a una camioneta
Fiat Qubo que, junto a otros autos, utilizaron para escapar.
Fuentes policiales señalaron que a varias cuadras de donde se produjeron los hechos la policía encontró abandonados
dos Volkswagen Vento, uno negro y otro gris que, por declaraciones de testigos, fueron usados por los ladrones al escapar del banco.
En la huida, el conductor de la camioneta Fiat perdió el control y chocó contra una columna, por lo que abandonó el vehículo, donde quedó el delincuente herido, que murió minutos después cuando era trasladado hasta un hospital de la zona. De acuerdo al informe, al ser identificado
el delincuente muerto se comprobó que tenía 51 años y, al menos, había sido imputado en tres causas por robo calificado.
El delincuente abatido fue identificado como
Ernesto Cañete, un ex integrante de la superbanda del
Gordo Valor.En la zona, la Policía rescató cinco de los ocho cartuchos robados del cajero, una ametralladora y una pistola, ambas de calibre 9 milímetros que los delincuentes usaron en el tiroteo, una maza de 10 kilos con la que rompieron el blindex y una mochila.
"Muchos pensamos que eran fuegos artificiales" Una testigo del infernal enfrentamiento entre delincuentes y efectivos policiales en pleno centro de Bernal manifestó que "
la zona estaba llena de madres con sus chiquitos, porque hay escuelas, y cuando se produjo el tiroteo muchos pensamos que eran fuegos artificiales, por la intensidad del ruido, pero enseguida quedó claro que era un ataque tremendo con malvivientes".
"Fueron pocos minutos. El ruido fue terrible. No se sabía de dónde venía, pero quedamos todos aterrados. Vi a un padre que se tiró encima del cochecito de un bebé para protegerlo de los disparos. Todo una locura lo que pasó", dijo la mujer.