La Justicia El imputado, de 71 años, abusó de tres de ellas entre 2004 y 2017 y de las otras dos desde 2010 hasta 2020, cuando fue detenido luego de que una de ellas lo denunciara.

Un hombre de 71 años fue sentenciado este miércoles a la pena de 50 años de prisión en la ciudad de Mar del Plata por abusar sexualmente durante más de quince años de sus cinco hijas.

El imputado, cuya identidad no fue difundida para preservar a las víctimas, fue condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal 1 marplantense como autor de los delitos de “abuso sexual con acceso carnal, reiterado y agravado por el vínculo y la relación de convivencia” y por “tenencia Ilegal de arma de guerra y de uso civil”.

Los jueces Juan Manuel Sueyro, Leonaro Celsi y Ricardo Perdichizzi consideraron de manera unánime que en el juicio realizado por el hecho se demostró que el hombre abusó de sus hijas entre 2004 y 2020, cuando fue detenido luego de que una de ellas lo denunciara.

De acuerdo con la sentencia, en el debate oral quedó acreditado que las cinco hijas fueron víctimas de abuso sexual desde que eran niñas y que los ataques se produjeron tanto en la casa en la que la familia vivía, en el Barrio Peralta Ramos Este, como en una construcción abandonada ubicada a pocas cuadras.

Los magistrados precisaron que el hombre abusó de tres de ellas al menos entre 2004 y 2017, y de las otras dos desde 2010 hasta su detención.

El fallo indicó que a partir de las declaraciones de las hijas, de sus dos hermanos y de la madre de todos ellos, “la prueba resulta contundente y suficiente para afirmar la participación criminal del acusado”.

"Cada una de las hijas dijo la verdad, a algunas les costó un poco más que a otras declarar en contra de su padre, lo que es natural pues cada una asimiló como pudo la traumática experiencia que le tocó vivir durante tantos años”, señaló la sentencia.

En ese sentido, indicó que “cada una de esas declaraciones, además de acreditar el hecho que describe en primera persona” confirma “el resto de los casos”, y a esas pruebas se sumaron una serie de filmaciones aportadas por una de las víctimas y el testimonio de una vecina que presenció uno de los abusos.

El fallo describió un “contexto de violencia, caracterizado por los golpes, la dominación económica, el control y la exclusión” que “acompañó en todo momento la acción del acusado” y que “ocasionó daño de mayor significación a cada una de las víctimas y al mismo tiempo les impidió reaccionar y evitar nuevos ataques sexuales del acusado”.

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Según declararon en el juicio la esposa y una de las hijas del acusado, a todas ellas las golpeaba con dos fustas para caballos, a las que incluso les había puesto nombre: “respeto” y “cariño”.

"´Respeto´ y ´Cariño´, así llamaba a sus fustas, pero no sólo de esos artículos se valía para imponer sus reglas a todos los integrantes de la familia, también los controlaba económicamente, perseguía, denostaba, y hasta imponía la forma en que debían vestir sus cinco hijas”, precisó Sueyro en la sentencia, y agregó: “Les imponía a sus hijas el uso de pollera por la facilidad que dicha prenda le ofrecía para manosearlas a su antojo”.

Los jueces consideraron que la fiscal Andrea Goméz, titular de la Unidad Funcional de Instrucción 4 que llevó adelante la investigación del caso, “ha logrado probar todos los hechos de abuso sexual intrafamiliar”.

En ese sentido, fallaron en línea con el pedido de pena de 50 años realizado por Gómez durante los alegatos del juicio.

No hicieron lugar en cambio a los planteos de la defensora oficial María Laura Solari, quien cuestionó la autoría del hecho y pidió que el hombre fuera absuelto, o condenado a 10 años de cárcel en caso de que fuera hallado culpable.

Los magistrados rechazaron a su vez la declaración del imputado en el juicio, quien negó “haber sido violento” con los miembros de su familia y dijo además que era “impotente”, pese a que tenía siete hijos.

El hombre presenció la lectura de la sentencia en los tribunales marplatenses, e interrumpió a presidente del TOC 1 mientras la informaba para asegurar que desconocía los hechos por los que se lo acusaba.

Tras ser condenado, fue trasladado a la Unidad Penal 15 del complejo penitenciario de Batán, donde cumplía prisión preventiva.

El hombre había sido detenido el 20 de mayo de 2020, en pleno aislamiento social preventivo por la pandemia del coronavirus, horas después de que una de sus hijas abandonara la vivienda familiar y radicara la denuncia en la Comisaría de la Mujer local.

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