Dos hermanos de 20 y 27 años fueron detenidos como acusados de decapitar al padre de ambos, al que acusaron de golpear a la madre, en la localidad neuquina de Zapala.
El terrible hecho se produjo este domingo por la mañana en el barrio Zona II, y tuvo como víctima a un hombre de 51 años, identificado como Orlando Jara.
Alrededor de las 9:00, vecinos escucharon gritos en el interior de la casa de los Jara y vieron al hombre mayor salir corriendo, mientras uno de sus hijos le gritaba: "Yo voy en cana, pero vos no le pegás más a mi mamá", según lo publicado por el sitio de LMNeuquén.
El hombre fue golpeado con un hierro y una piedra que le lesionaron el cráneo y el corazón y luego atacado a puñaladas cortándole el cuello y provocándole la muerte.
Tras el crimen, los dos hermanos quedaron detenidos y fueron sometidos a una audiencia de formulación de cargos en los tribunales de Zapala.
Según el MPF, la fiscal jefa Sandra González Taboada y el fiscal de la causa Marcelo Jofré acusaron a los dos sospechosos coautores del delito de "homicidio agravado por el vínculo" y pidieron que queden detenidos con prisión preventiva por considerar que existe el riesgo de que entorpezcan la investigación.
En ese sentido, la fiscal remarcó que "hay testigos que han manifestado su temor" a los acusados y que, incluso, algunos de ellos "tiene custodia policial" desde el domingo. Además, uno de los testigos también manifestó que fue intimidado por uno de los imputados con un cuchillo.
Ante este planteo, la Justicia de Garantías dispuso la prisión preventiva por sesenta días para ambos acusados y fijó un plazo de investigación de cuatro meses. Por su parte, Diego Jara, el hermano del medio, dijo ayer al diario Río Negro que "los vicios" de su padre "hicieron decaer mucho" a su familia.
"El siempre estaba borracho y nos golpeaba mal. Se la agarraba con mi mamá y a nosotros no nos quedaba otra que poner el cuerpo por ella. Yo no podía ver llorar a mi mamá en el piso porque mi papá le estaba pegando", recordó el joven entre lágrimas.
"Ahora estoy partido al medio porque nunca imaginé que iba a llegar a esta situación (...) Nosotros siempre buscamos hacer las cosas bien. Nunca fuimos de tomar alcohol, de tomar porquerías que te dan en la calle", indicó.
Según Diego, el mayor de los acusados era un "excelente" soldado voluntario y una "gran persona", y el menor también era una "gran persona".
"No pensaba que iba a terminar así", añadió.
En tanto, un hermano de Orlando señaló que "le duele un montón" lo que sucedió pero que va a "apoyar" a sus sobrinos porque él sabía cómo era su hermano.
"Mi hermano me dijo que un día iba a matar a su familia y se iba a matar él. Así que me lo llevé al campo para prevenir eso y estuvo un par de meses conmigo. Se volvió, me lo volví a llevar y él volvió otra vez", recordó.
"Conmigo nunca fue violento pero a través de otras personas supe que maltrataba a sus hijos", indicó el hombre y añadió que sus sobrinos "son buenos pibes". "Los perdono", concluyó.
Una testigo presencial murió en un incendio
Una de las testigos presenciales del parricidio en Zapala, una vecina que vivía a dos casas del lugar del crimen, falleció luego de que su casa se prendiera fuego, pocas horas después del asesinato del hombre.
Personal policial y de bomberos voluntarios acudió a la vivienda para sofocar las llamas y luego constató que la propietaria, una trabajadora de la municipalidad, había fallecido en el interior de la vivienda.
Un vecino contó que la había visto unas hora antes, que estaba muy shockeada por el parricidio y que iba a tomar un calmante para descansar un rato.
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