“Vos creés que los insultos te hacen importante? Naaaa. Te hacen grosera e ignorante. Que te mejores”, escribió a uno de sus críticos el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
“Guillermo Yanco me regaló caramelos Mu-Mu por mi cumpleaños! No se puede creer lo ricos que son! Cuántos recuerdos de mi infancia en Laprida”, escribió Michetti.
La diputada macrista Paula Bertol también usa Twitter, pero para contar intimidades. “Dolor fuerte de garganta y cuerpo: típico síntomas de cambios de clima. Propóleo y películas en la cama. Retomo lecturas inconclusas”, escribió.
El canciller Timerman mezcla asuntos oficiales (invitar a los asambleístas de Gualeguaychú) con sarcasmos sobre sus adversarios (“Si conocen a De Narváez podrían preguntarle cuándo va a revelar el plan que anunció en las elecciones de 2009”).
“El procesamiento estaba escrito desde que empezó la causa”, twitteó Macri desde su BlackBerry después de que el juez Norberto Oyarbide le imputara el delito de integrar una asociación ilícita dedicada a las escuchas telefónicas ilegales.
Pero no todos se acomodaron fácilmente al uso de la herramienta. El legislador Aníbal Ibarra lo usa sólo para difundir los nuevos links de su web. El legislador del Frente para la Victoria Francisco “Tito” Nenna abrió la cuenta en septiembre del año pasado pero la abandonó a las pocas semanas.
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